Con un CV “B” me refiero a aquel que de forma premeditada tiene una información que no es real o más bien no todo lo real que podría ser, porque se le han quitado méritos, titulaciones o experiencia para poder tener acceso a trabajos que, en un principio, parece que podrían ser validos para candidatos menos cualificados.

depositphotos.com-alexmillos

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Además de “B” hay quien los llama “alternativos”, “light” o “adelgazados”, y es importante no confundirlos con el hecho de adaptarlo a cada oferta con la finalidad de tener una mejor acogida por quien lo lea. Siempre debes adaptarlo, pero hay una delgada línea en el currículum B entre el hecho de ocultar información y mentir.

Pero en cualquier caso, tener un curriculum B y utilizarlo no es muy buena idea. He aquí 4 motivos a tener en cuenta:

1. No es sano para ti.

Ocultar una gran experiencia, pasar por alto tu valía, tus logros o los títulos académicos que tanto te han costado conseguir, aunque parezca que al principio es bueno para tener un teórico acceso a ese empleo, realmente es un arma que se puede volver en tu contra en algún momento, cuando observes que te has devaluado tu solo. Es un mazazo a tu autoestima, que una vez estable en el nuevo trabajo puede hacerte sentir mal por haberte “despreciado”. Palabra dura para describirse a uno mismo, pero que he escuchado en personas que han llevado a cabo la estrategia del curriculum B.

2. No sabes qué planes puede tener la empresa en el futuro. 

Tal cual. Hoy puedes empezar haciendo hamburguesas en un fast food, pero mañana podrías tener otra responsabilidad para la que valoren toda esa experiencia y formación que en un principio no parecían importantes.

Son muchas las empresas que buscan perfiles bien formados y experimentados para que, una vez en su estructura, aprendan la base del negocio y después asuman otras posiciones de mayor envergadura, ¿imaginas perder opciones por haber ocultado información al principio?

3. Empezar una relación laboral ocultando algo no es buena idea.

Y esto siempre es aplicable en ambos sentidos, ya que hay empresas (malas empresas) que ocultan cierta información al candidato hasta que ya es demasiado tarde. Pero centrándonos en el candidato, que es a quien está dedicado este blog, creo que empezar una etapa profesional sabiendo que se oculta algo, pensando que no se nos puede escapar o en qué pasará si se descubre un día, no es buena idea.  Controlar tanta mentira es complicado. Demasiado estrés, ¿no crees?

4. Te sentirás cohibido a no demostrar nada de tu “CV oculto”.

¿Recuerdas cuando Clark Kent evitaba demostrar su verdadera identidad cuando veía una situación digna de la participación de Superman? Tenía que frenarse, hasta que podía adoptar su personalidad espacial para poder desplegar toda su capacidad.

Algo así sucede a quien oculta habilidades o conocimientos en su CV y es contratado de forma que se supone que no sabe ciertas cosas. Después, cuando exista la oportunidad de demostrar su valía, ¿cómo dirá que es capaz de decir o hacer aquello? Como vemos, ocultar información no es buena idea a largo plazo. Además, el excesivo control por mantener las apariencias podría hacerte parecer aún peor trabajador o más débil. Nadie es perfecto, incluso Superman tiene puntos débiles, se espera que tu también los tengas y seas capaz de corregirlos, si en lugar de eso pierdes energías en “tapar” el Superman que llevas dentro¿a quién beneficia eso?

Pero la realidad es que muchas veces las necesidades económicas y familiares mandan y es necesario postular a empleos de menores exigencias que las capacidades y habilidades del candidato determinan. Es innegable que las personas han de trabajar y comprendo que llega a ser totalmente imprescindible aceptar cualquier trabajo, pero para ello hay mejores fórmulas que entregar un curriculum B, y es lo que te contaré en un próximo artículo esta semana.

¿De veras piensas que tener un curriculum B es buena idea?

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