Otras ocasiones hemos hablado de cosas que te pueden descartar de forma automática o de errores frecuentes a evitar en una entrevista. Hoy quiero hablar contigo de cosas buenas y positivas y recordar 7 detalles o acciones que si presentas en una entrevista te harán brillar o destacar sobre el resto de candidatos.

depositphotos.com-digitalgenetics

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Verás que no es hada “rebuscado”, sino que se trata de aplicar con inteligencia el sentido común y hacer bien ciertas cosas que otros candidatos hacen mal o no hacen.

#1. Muestra seguridad en ti mismo desde el primer momento.

En cuanto pongas un pie en la empresa u hotel donde se haga la entrevista, que se te vea entero, sonriente, erguido, caminando con firmeza, transmitiendo seguridad en ti mismo. La primera impresión es fundamental y en gran medida marca cómo transcurrirá la entrevista.

No olvides que el apretón de manos sea el correcto, confirmando esa seguridad en ti mismo y transmitiendo tu personalidad. Eso si, recuerda que se trata de mostrar seguridad, no de tener una actitud chulesca, sino de ser tu mismo y mostrar que confías en ti mismo.

#2. Nunca dejes de sonreír.

Fíjate que estamos hablando de cómo brillar en una entrevista y aún no nos hemos referido a nada que tenga que ver con hablar, de momento estamos concentrados en comunicación no verbal.

La sonrisa permanente es fundamental. Ojo, sonreír no es reír, sino que se trata de tener una expresión facial amable, con tendencia a la sonrisa y que inspire confianza y de ganas de conversar contigo. Si consigues que tu presencia sea “apetecible” en términos de que eres una persona amable, harás que el entrevistador esté más cómodo contigo y la entrevista vaya mejor.

Eso si, si en el transcurso de la conversación hay que mostrar un semblante más serio por momentos, hazlo, pero no por ello dejes de transmitir cordialidad y humanidad a tu interlocutor.

Si la sonrisa no es lo tuyo, te recomiendo que practiques, que sonríes a todas horas con cualquiera que hables o te cruces, se trata de que esta expresión facial sea natural y no forzada.

#3. Sé concreto en tus respuestas.

Muchos candidatos se van por las ramas para afrontar ciertas preguntas. No lo hagas, sé consciente de qué te han preguntado y céntrate en responder al entrevistador. Si hay una evasiva por tu parte no creas que el entrevistador no se ha dado cuenta, pues si se dará cuenta de cómo has evitado o esquivado ciertas preguntas.

Una buena forma de que no te pille por sorpresa ninguna pregunta es repasar algunas preguntas frecuentes, como estas por ejemplo.

Recuerda que un candidato que evita responder directamente a una pregunta, algo tiene que ocultar o que prefiere no decir, y eso puede ser determinante en una entrevista.

#4. Sé positivo y optimista.

Especialmente cuando toque hablar de experiencias laborales pasadas, incluso de aquella en la que te despidieron de forma injusta, en la que tuviste un jefe que era un auténtico indeseable o en la que fue la peor experiencia laboral de tu vida.

Es importante que extraigas cosas positivas de todo esto, de todo cuanto hables, no sirve la excusa de que no se te ocurre nada, esto te deja muy mal, porque no se trata de pensarlo en la entrevista sino de llevarlo bien pensado de casa.

Las empresas quieren contratar personas optimistas y positivas, gente que es capaz de extraer cosas buenas hasta de las experiencias más adversas y negativas.

¿Que tu último empleo fue un asco? Puede ser, pero no por ello hables mal de la experiencia y céntrate en cuánto aprendiste, qué lección pudiste extraer y qué cosas buenas sacaste de allí y que podrás aprovechar para ser mejor profesional en tu próxima etapa laboral.

#5. Conoce muy bien la empresa y su sector.

Tal cual, te sorprendería saber la cantidad de personas que sabe muy poco o nada.

Investiga a la empresa, tanto en su página web como en Google, por no hablar de toda la información que se puede extraer de LinkedIn.

Si el nombre de la empresa en confidencial o si existe poca información disponible, entonces estudia al máximo su sector para que puedas hablar con propiedad del sector, su situación actual y perspectivas, principales retos y protagonistas, tendencias, etc.

Si con toda esta información consigues aportar algún dato de calidad que nadie más ha dicho en su entrevista, o si simplemente eres capaz de mantener una buena conversación sectorial, automáticamente pasarás a estar en un nivel superior al resto de candidatos, pero eso no quiere decir nada, simplemente es un punto que te has apuntado y que toca defender y ampliar en el resto del proceso de selección.

#6. Véndete, pero no vendas la moto.

Tienes que “venderte”, qué duda cabe, pero eso no significa mentir vendiendo algo que se aleja de la realidad o la prudencia que marca el sentido común. Se trata de transmitir que eres un excelente profesional, no de que eres un superhéroe.

Un comercial puede hablar de su histórico de ventas y resultados conseguidos, pero no debe decir que “podré triplicar el objetivo que me ponga la empresa“, ya que probablemente le falte mucha información al respecto sobre la empresa. Este tipo de afirmaciones, más que sumar a su candidatura, lo que hacen es restar credibilidad y pensar que se está ante un charlatán capaz de decir cualquier cosa con tal de conseguir el empleo.

Con la seguridad que antes comentábamos, transmite lo que sabes que eres capaz de hacer y conseguir, pero con la precaución de no traspasar los límites lógicos del sentido común y de la extravagancia profesional.

#7. Haz las preguntas adecuadas.

Los mejores candidatos hacen muy buenas preguntas cuando es su oportunidad para ello, te recomiendo que leas el siguiente artículo al respecto: ¿En qué se interesan los mejores candidatos en un proceso de selección?

Por otro lado aquí tienes otras preguntas que puedes formular, siempre dentro del contexto adecuado y según haya marchado la entrevista hasta este momento. Es evidente que no deberías preguntar por algo que ya se haya comentado en la entrevista.

En cualquier caso haz tus preguntas con verdadero interés por conocer la respuesta, no te limites a recitar dos o tres preguntas de memoria, sino que se trata de ser capaz de entablar una breve conversación entorno a los temas por los que has decidido preguntar.

Este asunto de las preguntas es muy diferenciador, la gran mayoría de candidatos no hacen ninguna pregunta y después muchos de las que formulan cuestiones no consiguen reforzar su candidatura con dichas preguntas, sino que se nota a la legua que o bien las hacen de memoria, o son preguntas sin sentido aparente o lo que es peor, la respuesta ya se trató con anterioridad en la entrevista. De ahí que hacer buenas preguntas sea totalmente ganador para el mejor candidato.

¿Preparado para brillar en una entrevista de trabajo? 😉

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