La vida abre puertas, ventanas y nosotros decidimos si las cruzamos, en ocasiones somos nosotros los que decidimos cerrar puertas o ventanas que se abrieron aún sabiendo que abandonamos lo conocido para salir al mundo exterior y encontrarnos nuevamente ante un panorama lleno de posibilidades y posibles caminos a seguir. Los cambios de rumbo que necesitamos hacer nos los suele gritar nuestro cuerpo, mente o corazón e incluso llega a ser la propia vida la que en ocasiones si te niegas a escuchar te obliga a pararte en seco para que tomes conciencia y hagas algo al respecto pues los cambios de rumbo son necesarios para crecer y encontrar quienes somos o quienes queremos ser. Este post está pensado para compartir contigo algo de lo que he aprendido estos últimos 6 meses, al fin y al cabo siempre se aprende de todo y como no podía ser de otro modo me alegra poder compartirlo contigo.

cambios de rumbo profesional

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Nunca digas de este agua no beberé

El hombre dicen que es el animal que tropieza dos veces con la misma piedra, quizá para honrar ese refrán o dicho hace meses decidí aceptar una propuesta no buscada ni deseada de trabajar de nuevo para una empresa, y mira que tras mi ultima experiencia me juré una y otra vez que no volvería a trabajar nunca para otra empresa. ¿Qué quieres que te diga? Al parecer mantengo mi humanidad, jeje

Han sido 6 meses realizando muchos proyectos de Recursos Humanos y la satisfacción en ese sentido ha sido plena, con lo que no contaba era con la pérdida de libertad, de entusiasmo y la culpa o pena al tener que rechazar clientes que necesitaban mi ayuda. Cosas buenas que he podido hacer: creación de un departamento, asignación y reparto de funciones y tareas, diseño de procesos de trabajo, análisis de puestos, plan de igualdad, estudio de retribución, planificaciones para 2016 en cuanto a formación y selección, etc.

Aprendizaje: Dejar bien claro por escrito lo que pierdes y ganas para que cuando llegue otra “piedra” puedas leerlo y te de la suficiente información como para no repetir el “tropiezo”.

Expectativas vs Realidades

Una cosa que hay que definir muy bien es lo que será un nuevo trabajo en todos los aspectos. Cuando se me propuso ser Directora de RRHH se habló de que no serían más de 8 horas al día, además con jornada intensiva empezando temprano con lo que podría seguir atendiendo mi negocio. Bueno, es más que obvio que la expectativa no era muy realista y no porque no puedas trabajar solo 8 horas e irte a casa, ya que eso es posible con el tiempo pero siendo realistas no lo es nada más empezar, sin departamento, sin ninguna acción de RRHH básica realizada en la empresa previamente y teniendo que levantar todo a unos niveles mínimos es como poco complicado de conseguir compaginar dos profesiones.

Por lo tanto han sido meses de tener que abandonar la escritura del blog, de abandonar las Redes Sociales y rechazar clientes porque con los que tenía compromiso ya me era difícil sacar tiempo para trabajar. Ha sido muy duro para mí en ese sentido pues la sensación de “no llego” y “no puedo” crecía cada día. No imaginé lo que me dolería tener que decirle a gente que no les podía atender, que mi agenda no daba para más y sacar horas para cumplir plazos con los clientes que tenía compromiso hasta finales de año. Es curioso porque decirle no a las empresas que pedían procesos de selección no me daba pena, sin embargo a las personas que buscaban trabajo si y mucha.

Aprendizaje: Trata de ver la realidad, contrasta las expectativas que tienes a ser posible con otras personas que tengan ese puesto al que optas o con personas que te conozcan y puedan decirte si estás olvidando algo.

Valores, principios y moral

Mira que os lo he dicho veces, pues nada, quizá esta experiencia sea para que el “maestro” se aplique sus propias lecciones. No seré muy dura conmigo misma pues ya es sabido por todos que es muy fácil ver en otros y aconsejar a otros y luego uno se mira y no ve lo que en otro sería rápidamente detectable, así es la vida y quizá por eso abunda tanto el coaching, la asesoría, la consultoría, etc.

Ya pasé por una experiencia similar hace años y di con mis huesos en el hospital, quizá por eso he sabido reaccionar rápido y decir no. Una cosa es lo que la empresa “vende” que son sus valores, cultura, etc. y otra muy distinta es la realidad. Como dice el dicho popular: “El movimiento se demuestra andando”. Es muy cierto que hay veces que hasta que no estás dentro de la empresa no puedes ver cosas y obtener información para saber si estás en lo cierto o no, es por ello también que existe el período de prueba, que normalmente tiene fama de ser usado por las empresas y olvidamos que un trabajador también puede decirle a una empresa “ahí te quedas que yo me voy”.

Esto esta muy relacionado con lo que está de moda hoy en día llamado “Marca Personal” y es que cuando una persona no siente los colores del equipo en que está jugando es hora de abandonar el equipo. Obviamente cada uno tiene una situación en su vida y condiciones para poder decidir y no todos pueden permitirse el lujo de decir adiós a una empresa sin tener antes otra. Lo que vengo a decirte es que si te pasa que no sientes los valores, principios y colores como tuyos date prisa en buscar otro equipo ya que el tiempo irá siempre en tu contra. Como también decía mi abuela “Al final todo se sabe” y tener que hacer un trabajo en contra de lo que crees se verá asociado contigo si no te marchas.

Aprendizaje: los valores y cultura de la empresa los muestran sus acciones y comportamientos no lo que te diga una web, una pared o uno de los dueños del negocio. Una empresa siempre tiene valores y principios aunque no coincidan con los tuyos, ojo con decir “esa empresa no tiene valores”.

Cambios de rumbo

Tendrás muchos cambios de rumbo en tu vida, lo importante es vivirlo como algo normal, como parte del proceso de vivir. Regreso a lo que me daba libertad, felicidad y además me permitía honrar mis valores y principios. Además muchas veces los cambios no son solo laborales, hay cambios en tu vida personal que tienen más fuerza todavía y hay algo maravilloso que me ha empujado a cambiar de rumbo: ¡voy a ser mamá! Ese es uno de los motivos de dejarlo, no quiero que mi hij@ aprenda que pude tener un buen sueldo o posición si mira a otro lado y guarda en el cajón sus valores y principios como muchas personas me han aconsejado hacer. Quiero que ame lo que haga y sea fiel a sí mism@. Muchas personas me han dicho estos meses que fuera “inteligente” e hiciera las cosas que quisiera la empresa a pesar de no creer en ellas, que un puesto de dirección da mucho caché profesional, etc. si ya me conoces puedes imaginarte como he pasado olímpicamente de dichas personas.

Para mí lo inteligente no es poner la mano para cobrar y hacer la vista gorda por conservar un trabajo, quién sabe cómo me irá en la vida, si ahora que vuelvo a dedicarme plenamente a mi negocio lo podré volver a llevar al mismo nivel que hace meses, si la gente valorará mis cambios de rumbo o los criticará, si… ¿ayuda pensar en esto y preocuparse? No lo creo y es por eso que he querido ser clara y transparente como siempre y escribirte un artículo (demasiado largo, lo siento) para trasladarte mi experiencia en estos 6 meses y los pocos aprendizajes extraídos por si te sirven en tu futuro profesional.

¿Me acompañas en este nuevo cambio de rumbo? 🙂