Es cierto que la autoestima y actitud que tenemos frente a las cosas nos afecta en el modo de enfrentarnos a ellas, por eso en la búsqueda de empleo se llevan a cabo acciones nada adecuadas o recomendables que incluso nos perjudican. Uno de los momentos cruciales es el del momento de entregar un CV, ya sea en persona, al inscribirse o enviando autocandidatura por email.

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En concreto voy a poner un ejemplo de un caso real que he presenciado, no como seleccionadora sino como observadora. Pero esta situación se puede aplicar también a los otros modos de entregar un CV.

Hace unos días estaba en una tienda en un gran centro comercial. Yo estaba cerca del mostrador de información de la tienda cuando observé que se acercaba hasta el mismo una chica con una carpeta bajo el brazo que tímidamente preguntó a quien atendía el mostrador:

“¿Estáis buscando a alguien para esta Navidad?” A lo que la persona que estaba allí contestó con un rotundo pero amable “No”

Esta chica utilizó una de las peores formas de ofrecer su candidatura y presentar su CV. Otros por el estilo son aquellos que “lanzan” el CV con miedo al mostrador como si les fueran a morder. O aquellos que directamente preguntan negando “¿no aceptáis curriculums verdad?“.

Apenas unos minutos después llegó otra chica, quien preguntó con mucho más acierto si podía dejar allí su currículum, a lo que le contestaron afirmativamente y entregó en mano su CV, el cual fue a parar a una carpeta que tenían para guardar los CV recibidos. Es posible que no necesiten a nadie en ese momento, pero eso no significa que no acepten curriculums.

Fijaos cómo la primera chica eligió el camino más difícil: preguntar si había una vacante, y lo preguntó a quien allí estaba, que vete a saber si conoce esa información o si a lo mejor tiene miedo de que puedan despedirla y no quiere recoger CVs (no era el caso pues guardó el CV de la segunda chica). La segunda sin embargo lo que hizo fue asegurar la recepción de su CV con la finalidad de poder estar presente en un eventual filtrado de candidaturas para un posible puesto a cubrir en el futuro.

 

Así pues, ¿cómo deberíamos presentar nuestro CV para que sea considerado para un proceso de selección en una tienda, bar o empresa de atención al público?

1. Lo primero es dejar claro que deseamos dejar nuestro CV, sin preguntar si en ese momento hay o no vacantes. Como ya hemos visto, parece que no es la mejor estrategia posible.

2. En las tiendas prima mucho saber qué disponibilidad horaria tiene quien deposita su CV, por lo que es una gran idea anotar bien claro en la parte superior del CV qué disponibilidad se tiene: mañanas, tardes, fines de semana, vacaciones, jornada completa, domingos y festivos, etc.

3. Deja la timidez en casa. Para trabajar en un comercio hace falta cierta habilidad social e incluso me permitiría añadir cierto descaro, “morro” o falta de vergüenza. Para ser capaz de tratar con según qué clientes y por supuesto con otros compañeros de trabajo hay que tener aguante y cierta dosis de caradura o “echao pa lante“. Muéstrate como una persona sociable y sin miedo a entablar una conversación en cualquier momento.

4. Acude a entregar tu CV bien arreglado, pero recuerda que estás en un entorno laboral y que no sales de fiesta. Debes ir como si fueras a una entrevista, de hecho no sabes si al entregar tu CV te proponen realizar una entrevista automáticamente con algún responsable de la empresa. Si es una empresa de moda debe notarse que te gusta o incluso transmitir algo de estilismo en tu look siempre adecuado a la empresa. No se irá vestido igual en una firma de lujo que en una tienda de ropa joven tipo “Bershka”.

5. ¡No entregues currículums al “tún tún”! Deberías saber algo de cada empresa a la que vas a entregar el CV… ¿y si por un casual conoces a quien pudiera ser tu jefe o jefa al entregar el CV?, ¿y si como decíamos antes te solicitan hacer una entrevista rápida en ese mismo instante?

6. No infravalores el puesto que te puedan ofrecer a través de una candidatura espontánea que entregaste en un mostrador de información, puesto que nunca se sabe si se podría tener acceso en el futuro a un puesto mejor promocionando en la empresa.

7. ¡La vergüenza era verde y se la comió un burro! Ya lo mencioné en un post, pero si vas a salir a entregar tu CV debes salir a por todas, si no te sientes con fuerzas, es mejor esperar a otro día. Tienes que demostrar ganas de comerte el mundo, de no aceptar impedimentos, de no importarte un NO. Si te dicen que no quieren el CV porque no los pueden guardar o la excusa que quieran debes recordarte algo ¡ellos se lo pierden! 😉

¿Y tú, cómo entregas los CV en mano?