Hay muchas personas que me dicen que tienen una meta imposible o inalcanzable. No es la primera vez que le “desmonto” a alguien ese esquema o idea que tiene sobre las metas. Suele suceder que muchas personas llegan a creer que sus metas u objetivos son inalcanzables, sobre todo sucede al no expresarlas del modo correcto. Es por eso que nos parecen imposibles de conseguir, pero eso es solo porque la meta que proponemos es abstracta.

depositphotos.com-Geribody

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Una de las maneras de desmontar esa idea de que la meta es inalcanzable, es ponerla por escrito, pero desglosada en objetivos o en todo aquello que la compone. Puede parecer una tontería, pero el hecho de simplemente hablarlo o escribirlo funciona porque obliga a la mente a centrarse en la realidad.

Una vez concretada la meta en el papel deja de ser abstracta y se puede ver claramente los objetivos y componentes que debemos valorar según lo que sobra, lo que ha de agruparse y lo que es importante.

Lo que sobra

Lo que sobra suelen ser aspectos que en realidad no están relacionados con la meta u objetivo, algunos forman parte de la sensación que nos provoca la tarea. Lo que sobra también es aquello que no puedes controlar y sobra porque no puedes cambiarlo y pensar en ello solo quita energías y vuelve la meta final en “imposible”. Ejemplo: que mi familia se preocupe por si consigo trabajo o no, es algo ajeno a la meta “conseguir trabajo” pero la carga de ansiedad y quita energía a otros objetivos porque tu familia siempre se preocupará por ti, te quieren y por eso hagas lo que hagas no puedes cambiar su interés y preocupación por ti. Es por eso que sobra.

Lo que ha de agruparse

Otra de las ventajas de escribir la meta con cada una de sus partes es que permite ordenar cada uno de los pasos u objetivos que nos llevarán a ella. Así podemos agrupar los aspectos según lo relacionados que estén entre sí o lo que influyan en la consecución de los otros. Ejemplo: un objetivo a corto plazo es el envío del CV, a medio plazo sería la realización de entrevistas, pero porque para el segundo objetivo hay que hacer antes el primero.

Los criterios para agrupar los objetivos o partes de la meta pueden ser los siguientes:

– específicos
– generales
– medibles
– pequeños
– grandes
– a corto plazo
– a medio plazo
– a largo plazo.

Lo que es importante

Si quitamos lo que sobra tendremos objetivos necesarios e importantes. Hay que tener claro cuáles son los importantes para no olvidarse de ellos y asegurarnos de que en su realización les dedicamos el máximo esfuerzo y atención. Ejemplo: el objetivo de tener un CV adecuado (es más importante) y debe resolverse antes de enviar el CV dentro de la meta “conseguir trabajo” ya que influye directamente en que el envío valga la pena y de frutos.

Por último, es importante establecer metas con plazos realistas, para calcular el tiempo total en conseguir una meta, debes primero calcular el tiempo que te va ha llevar conseguir cada parte de la misma y luego, añadir algo de tiempo por imprevistos.

Y tu, ¿cómo son las metas que te propones? ¿Son abstractas o las has definido y desglosado en sus distintas partes? 😉

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