Una persona puede creer en muchas cosas distintas y parecidas a las que cree cualquier otra persona. Las creencias se van formando conforme vamos creciendo y se convierten en algo casi inconsciente. Dependiendo del tipo de educación recibida, la genética y las circunstancias que haya vivido una persona, así serán las creencias que tendrá durante su vida.

© Depositphotos.com-kantver

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Por supuesto, las creencias se pueden modificar, requiere esfuerzo y constancia pero es importante saber qué tipo de creencias tenemos y cuáles son las más beneficiosas.

Hablo cada día con personas desempleadas, y hay claramente dos tipos de personas en función de las creencias que tienen. Esto es muy importante, pues lo que creas condiciona lo que piensas y lo que piensas condiciona lo que sientes y lo que haces.

En definitiva y para simplificarlo sería como esta fórmula:

HAGO (comportamientos) = SIENTO = PIENSO = CREO

Ejemplo aplicado:

Creo que los seleccionadores no me quieren como trabajador en sus empresas =

Pienso que no soy válido para esa oferta (porque creo que los seleccionadores no me quieren) =

Me siento mal con la entrevista (porque creo que no me van a querer y pienso que no soy válido) =

Mi comportamiento en la entrevista es defensivo y me muestro incómodo e inseguro (porque al creer que no me quieren y pensar que no soy válido me siento mal y respondo de forma insegura).

No he indicado algo al principio de la ecuación y es algo que va incluido en la misma:

HAGO = RESULTADO / CONSECUENCIA

En el ejemplo anterior, lo que hago tiene el resultado o consecuencia de que no me seleccionen. El caso es que al final, lo que crees se convierte en realidad y no me refiero a que si alguien cree que los unicornios existen nacerá uno por generación espontánea. 😀

En todas las facetas de la vida nos afectan las creencias que tenemos y en el desempleo y búsqueda de trabajo también. Para controlar tu destino y los resultados que quieres en tu vida debes controlar aquello en lo que crees.

A continuación te indico una serie de creencias que suelen tener las personas: creencias sobre ti, creencias autolimitantes y creencias autoreforzadoras.

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Creencias sobre ti (pueden ser autolimitantes o autoreforzadoras):

  • Yo soy importante porque… | Yo no soy importante porque…
  • Mis dones son… | Yo no tengo dones
  • Estoy agradecido por mi… | No tengo nada que agradecer
  • Mi vida es alegre porque yo… | Mi vida es triste porque yo…
  • Me alegra cómo yo… | Me entristece cómo yo…

Creencias autolimitantes:

  • No puedo tener lo que quiero.
  • Otros saben lo que es mejor para mí.
  • No tengo experiencia.
  • No merezco triunfar.
  • Yo siempre… | Yo nunca…
  • El destino decidirá…
  • No tengo control sobre esto.

Creencias autoreforzadoras:

  • Puedo tener lo que deseo.
  • Puedo tenerlo todo.
  • Confío en los demás.
  • Confío en mí mismo.
  • Tengo todo lo que necesito para conseguirlo.
  • La gente/situación me ayudará.

Es importante que conozcas que tipo de creencias tienes e intentes corregirlo. El modo de hacerlo es invertir la fórmula.

Ej: SONRIO = PIENSO (forzar el pensamiento positivo: “es un buen día”, “me siento feliz”, etc.) = SIENTO (sentimiento de alegría, felicidad, tranquilidad o paz) = CREO (que será un buen día, que me siento bien, etc.)

Es una tarea difícil y en la que uno debe esforzarse, pues quien tiene creencias limitantes al mínimo descuido o imprevisto le acudirán pensamientos de tipo limitantes. Cuando los detectes lo que debes hacer no es reñirte o lamentarte por ello pues estarías atrapándote en nuevos pensamientos limitantes, simplemente sonríe y respira profundamente tres veces y dale la vuelta a la fórmula pensando cosas autoreforzantes. Con el tiempo y siendo constante conseguirás cambiar tus creencias y tu vida mejorará.

Para terminar con un toque de humor, te pongo el enlace a un anuncio de televisión (argentino, creo) que ilustra perfectamente este tipo de pensamientos limitantes: http://youtu.be/jHlVTDs0BcU

Recuerda, los límites se los pone uno mismo, hay quien con cada piedra del camino levanta un muro para su castillo y quien con cada piedra del camino la lanza hacia el camino que deberá recorrer volviendo a tropezarse con ella.

Todo es posible, solo tienes que creer. 🙂