Muchas personas son las que están sin empleo y pasándolo mal actualmente, pero no todos las personas llevan esta situación del mismo modo. Muchas veces, aparece la apatía, tristeza e incluso algunas acaban conociendo la terrible experiencia de tener depresión. Cuando la búsqueda de empleo se prolonga más de lo que uno pensaba o calculó, debemos tener cuidado de que no nos afecte emocionalmente.

"Perico" - El Canario-Jilguero de Mejorar tu CV

“Perico” – El Canario-Jilguero de Mejorar tu CV

Ya comenté que perder un empleo, incluso uno que se desea perder no deja de suponer un cambio o transición en nuestra vida, en nuestro día a día. Es por ello también que  te mencioné las 7 etapas por las que se suele pasar para que las reconocieras y entendieras mejor tu situación y cómo superar cada fase. Decir que todo el mundo las atraviesa no es buscar el consuelo de tontos, sino normalizar las experiencias que tendrás para que no hagan más daño del que ya se sufre por no tener empleo.

Estamos en agosto y con la llegada de este mes, las personas sin empleo se vuelven más tristes y apáticas (no todas claro está). Los motivos pueden ser varios, la creencia de que no hay movimiento ni ofertas en agosto es uno de ellos, pero no es del todo cierto hace años si era así, pero con la globalización todo ha cambiado y a pesar de que en general hay menos ofertas, en agosto sin embargo hay más ofertas ahora que hace 10 años.

Otro de los motivos es el cierre de tiendas en el barrio por vacaciones, ya que los tenderos que son autónomos y viven de su negocio suelen aprovechar estas fechas. Si a esto le añadimos que la mayoría de la gente que si tiene trabajo se va en agosto de vacaciones  nos podemos encontrar en según qué casos con una ciudad vacía, solitaria y más silenciosa. Esto puede provocar tristeza en más de una persona.

Por otro lado, el vivir en una ciudad costera o en un lugar de turismo puede producir el mismo efecto al ver personas disfrutando y continuando con sus vidas mientras la de uno mismo se encuentra en una pausa que no suele haberse buscado.

Siguiendo con el tema de las etapas que se atraviesan, hay un aspecto que me gustaría compartir contigo. Se trata de algo que es muy beneficioso para las personas que atraviesan una pérdida. El hacerse cargo o cuidar de algo o alguien. Es algo que está demostrado y que se utiliza mucho en terapia, pero sin embargo es algo que podemos utilizar antes de llegar al extremo de necesitarlo como curación.

Un ejemplo es el de las mujeres de cierta edad, que al quedarse en el paro deciden tener su primer o segundo hijo en ese momento.Es una cuestión de realismo (me ha comentado alguna madre en esa situación), cuando ves que el país está en crisis y no hay empleo, asumes que no se va a encontrar empleo en un tiempo prolongado y decides que si esperas no podrás tener ese hijo que deseas“. Obviamente el padre suele tener empleo y sus situación no es muy precaria, pero lo que me confirman todas ellas es que el tener que cuidar de un hijo les dio fuerzas para volver a intentar encontrar empleo.

¡Cuidado! Que no estoy diciendo que si estás desempleada te quedes embarazada. Simplemente te transmito lo que me han comentado estas personas. Pero centrándome en lo que propone la terapia, a lo que me quería referir es al hecho de cuidar una planta nueva o un animal a ser preferible un perro. ¿Por qué?

El ser humano necesita ver algún sentido en su vida, si al perder empleo hay muchos que pierden parte de su identidad, también se pone en juego la autoestima. El tener que cuidar a un perro por ejemplo, hace que esa persona se sienta necesitada y querida. Tras una jornada de repartir curriculums abrir la puerta y ver que va hacia ti un animalito que no le importa si eres rico o pobre, alto o bajo, delgado o gordito, trabajador en activo o desempleado en busca de una nueva etapa profesional, da fuerza y energía a la mayoría.

El tener que alimentarlo, el seguir unos horarios, sobre todo de paseo que además obligan  a salir a la calle produce unos efectos muy positivos en la persona. Claro está que si odias a los animales pues no te iba a beneficiar en nada lo que te propongo. Hay otros casos por ejemplo en los que la persona valora las plantas y el crear un jardín al que cuidar y atender supone una liberación del estrés y un aumento de autoestima al ver que las flores crecen sanas y bonitas.

El mayor efecto se conseguirá si no se tenía antes de estar desempleado un animalito o un jardín de plantas. No tiene por qué ser un perro, en junio por ejemplo descubrí la compañía que puede hacer un pájaro mezcla de canario-jilguero. Lo encontramos en la calle perdido y un poco desnutrido (creo que por eso se acercó a nosotros) y tras confirmar que no estaba buscado por nadie y dejar aviso en el veterinario por si aparecía el dueño decidimos quedárnoslo.

Ya viste en el vídeo de YouTube mi despacho, sencillo y minimalista, en el que estoy muy cómoda trabajando y dónde tengo tranquilidad pues la zona no está muy transitada por tráfico o personas, pero fue poner a Perico (sí, ese es su nombre) en el despacho y sentir la alegría que transmiten los animales. Con su canto cuando me ve llegar y las miradas que envía desde su jaula ha traído más alegría todavía a mi despacho.

Por supuesto, eres tú quién debe decidir si necesita cuidar de algo o alguien para ganar energía y motivación o si por el contrario no lo necesitas. Te dejo el enlace a un vídeo de IKEA que a pesar de ser un anuncio es muy real en la demostración del cambio que puede producir en una persona un animal, sea buscado o no como en el caso del vídeo).

Y tú, ¿tienes alguien o algo de lo que cuidar? 🙂