Hoy quiero compartir contigo un ejercicio que es muy útil para darnos cuenta de como afecta el estado de ánimo que tengamos y nuestra forma de ser. Normalmente es un ejercicio que se suele pedir que realicen personas que acaban de ser despedidas o aquellas con baja autoestima y negatividad elevada.

depositphotos.com-blurAZ1

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Está claro que la cantidad de matices que se pueden llegar a observar dependen de la capacidad de observación de quién mira y su habilidad para reconocer las emociones en otras personas, pero sin embargo a base de observar y practicar se llega a ver la diferencia.

¿Quieres hacer el ejercicio del parque o avenida?

Se debe escoger un parque o avenida que sea transitado por muchas personas, si está de paso al centro de la ciudad o cerca de alguna zona de oficinas aún mejor.

Lo ideal es sentarse en un banco o cafetería desde el que podamos ver un gran trozo del recorrido que hacen los peatones. Las personas no se fijarán en ti, suelen estar de paso y suele ser un recorrido que o bien está de camino al trabajo o sino lo utilizan para hacer ejercicio por lo que estarán concentrados en llegar a casa/trabajo o disfrutar de correr, caminar, montar en bici, etc.

Si te da más seguridad puedes llevar contigo un libro o periódico para mirar por encima de él, de lejos parecerá que lees y no que observas a las personas. Y ahora es cuando comienza lo divertido, ya que no somos conscientes de todo lo que transmitimos cuando vamos simplemente caminando.

Imagina que eres un seleccionador de personal o un ejecutivo importante y que has de contratar a alguien. No sabes nada de las personas que pasarán delante de ti, pero sin embargo sin saber nada irán apareciendo preferencias.

Ahora quiero que te fijes en alguien y lo analices con la mirada, cómo se mueve, qué transmite, se le ve feliz, triste, agobiado, alegre, nervioso, seguro de si mismo… intenta averiguar cuál es su estado de ánimo y después pregúntate si lo contratarías.

Se darán muchas situaciones cotidianas, gente que pasa chillando por el móvil enfadada, otras personas que van con la típica sonrisa de quinceañera enamorada, alguien que camina cabizbajo, aquel que se come el mundo en cada zancada que da, la señora que va con los niños o viene con el carro del mercado, el abuelo que va a dar de comer a las palomas…

Tienes muchas opciones, pero céntrate cada vez en uno y piensa si lo contratarías o no y por qué. Lo ideal es que pienses en contratarle para el puesto que quieres conseguir. Así pues deberás fijarte en lo más necesario para el puesto. Por ejemplo si se está de cara al cliente se debe sonreír, si eres comercial quizá debas moverte mostrando seguridad, si eres un abogado deberá transmitir seriedad y confianza…

Puedes estar todo el tiempo que quieras, pero trata de detectar cada movimiento, gesto, postura que si te haría contratarles y después analiza si tu las estás mostrando. Intenta pensar y sentirte como aquellos elegidos y ahora levántate y haz tu ese paseo en parque transmitiendo lo mismo que te gustó, esa sonrisa, la cabeza alta…

Este ejercicio es útil porque nos hace darnos cuenta de lo que transmitimos y como ello influye en la valoración que se hace de nosotros. Al mismo tiempo enseña a aquellas personas más tristes o deprimidas un modo de dar la vuelta a la situación.

Siempre se dice que lo que pensamos condiciona como nos sentimos y como actuamos, pero también se produce a la inversa. A alguien triste, agobiado o deprimido es difícil pedirle que piense en cosas agradables, ya que su mente se enfoca en lo contrario, sin embargo si le pedimos que actúe imitando a una persona alegre, optimista, segura, etc. si funcionará ya que va en ambas direcciones.

El cuerpo se comporta de una manera, eso afecta a como nos sentimos y al final terminamos por pensar de acuerdo a como nos comportamos. ¿Genial no?

Haz el ejercicio y valora a las personas para poder compórtate como el candidato que elegirías si caminases delante de ese banco. 😉

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