Existen varios tipos de entrevista que nos podemos encontrar cuando estamos buscando trabajo. Cada tipo de entrevista está pensada para un objetivo concreto relacionado con el de encontrar el mejor candidato para el puesto. Podemos encontrarnos con entrevistas grupales, individuales, entrevista con dos o más entrevistadores en la que normalmente uno de ellos permanece callado pues está valorando nuestra comunicación no verbal. Pero si hay una entrevista que no se suele olvidar una vez la has experimentado es la entrevista de tensión.

©Depositphotos.com-Sebastiangauert-SebastianGauert

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No es solo otro tipo de entrevista más al que nos podemos enfrentar. Es la más dura y difícil para el candidato a nivel psicológico y emocional. La entrevista de tensión, normalmente suele hacerse cuando se requiere de una tolerancia al estrés importante o es un puesto de mucha responsabilidad. Si se hace en un puesto que no corresponde es que estás ante un monstruo de persona, por suerte esto no es lo habitual.

Lo primero que debes saber sobre este tipo de entrevista es que puede ocurrir de todo, aunque yo nunca he sido partidaria de los insultos, golpes o gritos he podido presenciar alguna entrevista de tensión en la que se hacía uso de estos comportamientos para provocar en los entrevistados el máximo nivel de ansiedad o estrés posible.

Otro detalle importante, es que el entrevistador usará un tono seco o brusco al dirigirse a ti, no intentará que te sientas cómodo ni te hará preguntas de cortesía. De hecho hay ocasiones en las que apenas se pregunta por la vida laboral pues la finalidad de la entrevista no es obtener información sobre tus trabajos, es básicamente ver tu reacción a su ataque y cómo eres de fuerte emocional y psicológicamente, así como también la tolerancia al estrés o ansiedad.

Muchas veces el entrevistador te dirá cosas descalificativas o dirá que no es importante algún curso o logro que hayas indicado, pues busca mediante la crítica ver como actúas ante un “ataque”. Pueden bromear sobre la ropa que llevas, pedirte que te pongas cómodo insinuando que pareces tenso o decirte que no pareces interesado en absoluto en el puesto. Otros ejemlos son el pedirte que cuentes un chiste, que contestes a una pregunta de caracter ofensivo, etc.

Lo bueno de esto (todo tiene algo bueno) es que suele detectarse rápidamente que estás en una entrevista de tensión, por lo que desde ese momento la estrategia cambia.

Lo que debes hacer en cuanto te asegures, es recordarte que no es nada personal y prepararte para todo tipo de preguntas incómodas. Recuerda que el objetivo es que te derrumbes (hay directivos que han terminado llorando como bebes), pero no le digas al entrevistador que has pillado su juego y que no va a conseguir que te derrumbes (no le descubras tus cartas).

Es mejor mantener la calma pues no suelen ser entrevistas rápidas (algunas llegan a durar muchas horas), saber que es una prueba y repetirte que todo acabará pronto y que nada de lo que diga o haga importa pues están inventando o falseando la información para que caigas, te dará fuerzas para continuar.

Puede parecer raro, pero si tú sabes que estás en una entrevista de tensión, ya de por si eso te ayuda a superarla. Es pensar a ver que viene ahora como si fuera un reality show y tu fueras un actor más.

¿Has vivido alguna vez una entrevista de tensión? ¿Qué es lo que más recuerdas de ella?