Tensión, nervios, prisas, angustia, estrés, palpitaciones del corazón en aumento, dilatación de las pupilas, algo de ansiedad quizás… no, no es un cuadro médico de ninguna enfermedad, se trata de las emociones y reacciones fisiológicas normales que suceden en una persona que busca empleo al encontrar una oferta en la que desea inscribirse. Todas están más que justificadas y es probable que hayas experimentado alguna de ellas con anterioridad.

© Depositphotos.com-andresr

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Como decía, sentir estas emociones y sensaciones es normal, pero que sea normal no debe usarse como justificación sino como conocimiento. Conocimiento sobre ti mismo, tu forma de reaccionar y tu forma (aquí lo más importante de todo) de actuar.

El problema es que muchas de estas sensaciones y emociones nublan nuestra razón y capacidad de actuar, y no es la primera vez ni será la última en la que un candidato se inscribe en una oferta de trabajo con prisas. No porque no le importe la oferta, sino más bien diría yo, por importarle demasiado.

Y pese a lo que muchos puedan pensar, esto lo han vivido desde aquellos que buscan su primer empleo hasta directivos y personal con más experiencia. ¿Por qué? Porque la emoción tiene más poder que la razón sobre nuestro comportamiento, a menos que seamos conscientes de ello y tomemos medidas para recuperar el control.

¿Cuántas veces has dicho o hecho algo y después te has dado cuenta que te habías “dejado llevar por la emoción del momento”? Pues esto sucede también al querer inscribirse en una oferta “ideal, fantástica, genial…”.

¿Cómo lo soluciono?

No es sencillo y requiere de práctica sobre todo si tu forma de ser es más “apasionada”. Pero la verdad es que con un poco de fuerza de voluntad y quizá algún post-it en el ordenador a modo de recordatorio podrás conseguirlo.

1. Respira hondo y cuenta hasta 10 con los ojos cerrados (si los abres te distraerás mirando la oferta). Si puedes sonreír mejor, pues fisiológicamente el cuerpo asocia la sonrisa con la ausencia de peligro o riesgo y reduce el estrés y ansiedad que pueda provocarte esa situación.

2. Lee 3 veces la oferta. No una ni dos, tres. De arriba abajo sin dejarte nada y despacio.

3. Haz un resumen de lo que pide la oferta. Requisitos, condiciones, salario, competencias, actitudes mencionadas, tareas, funciones…

4. Mira las anotaciones que has escrito. ¿Las cumples? Ve señalando cada una de ellas que cumplas. ¿Has dejado sin señalar alguna? Esto es importante pues te pone en perspectiva con la oferta, no hay nada más perjudicial que creer que es la oferta ideal y que vas a conseguirlo cuando no se ha analizado en profundidad y realmente no tienes tantas posibilidades. Por otro lado, imagina la seguridad y tranquilidad de ver que si cumples todo.

5. Ordena por importancia las anotaciones del resumen. Normalmente las ofertas suelen decir requisitos mínimos o imprescindibles, tras esas palabras está lo más importante para la empresa. Si no has marcado una de las anotaciones de este tipo tus posibilidades son mínimas, sin embargo si la que has dejado sin marcar no está dentro de esta categoría tienes posibilidades, pero deberás contrarrestar lo que te falta.

Hay 5  cosas más que debes hacer antes de inscribirte a una oferta, pero como este blog trata de ayudarte a mejorar, vamos a trabajar la espera y esa sensación de querer algo ya…

En un futuro post te diré el resto de las cosas que debes hacer para no evitar meter la pata por inscribirte a una oferta demasiado rápido. ¿Quieres saberlas? Tendrás que esperar al post… recuerda, respira profundamente y cierra los ojos. 🙂

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