Hace muchos meses que no escribo, ni comparto en Redes Sociales, ni trabajo. El título del post es bastante poco sugerente sin embargo he preferido ser sencilla y concreta. El que quiera saber lo leerá y al que no le interese pues para que engatusarlo con un título que prometa lo que no encontrará en este artículo. Como en ocasiones he venido haciendo en el blog, hoy te escribo un artículo muy personal. Hay una frase que me gusta mucho tener en mente y es la siguiente “quién busca aprender lo hará de cualquier cosa o medio”. Así pues, si eres de ese tipo de personas que aprenden también aprenderás algo solo con leer este artículo. Sino… bueno siento no poder ayudarte en esta ocasión.

Lo que he aprendido estos 5 meses sin estar en "activo"

Lo que he aprendido estos 5 meses sin estar en “activo”

Lo que he aprendido estos 5 meses sin estar en “activo”

Lo curioso es que a veces pensamos que solo avanzamos, aprendemos y creceremos si estamos haciendo algo: cursos, trabajos, lecturas, etc. A veces llenamos tanto nuestras vidas de actividades por el ansia de mejorar y crecer que olvidamos que la quietud y la no actividad también pueden enseñarnos y mucho. He visto personas (y he sido una de ellas) que van de curso en curso, libro en libro, con apenas un respiro entre medias lo cual me hace plantearme hasta qué punto les da tiempo a integrar y aplicar a sus vidas lo aprendido. A veces se confunde la cantidad con la calidad, creo yo. No eres mejor por leerte 5 libros que por leer solo 1, la clave para mí está en que seas capaz de comprender al máximo y aplicar ese aprendizaje, sino será como el agua que pasa pero que no mueve el molino.

A principios de año (con 3 meses de embarazo) decidí dejar una opción profesional en la que me embarqué meses antes para centrarme en mi web, blog, clientes, etc. Fui a Madrid y me certifiqué en una maravillosa y exclusiva herramienta llamada MBTI para utilizarla en mis sesiones de coaching con clientes que buscan una mejora profesional ya sea por cambio de empleo o por querer ser mejores en su trabajo actual. El año anterior además solicité la matrícula para doctorarme y comenzar una tesis sobre talento y desarrollo profesional en la cual fui aceptada. Al quedarme embarazada pensé en mi baja maternal y en no abandonar a los que desearan seguir creciendo y diseñe una serie de cursos que desarrollaría y grabaría durante mi embarazo para poder ofrecerlos cuando naciera mi hija. Todo esto sin dejar de atender a clientes en su CV, entrevistas, etc. Ni a pequeñas empresas en sus procesos de selección. No vaya a ser que resulte que no es compatible el quedarse embarazada con el ser una “super-mega-hiper profesional”.

¿Qué experiencia has tenido a lo largo de tu vida al “hacer planes”?

Todo lo que te comento en el párrafo anterior eran mis planes, sí, ambiciosos como siempre, augurando pocas horas de descanso pero en la línea voraz de desarrollo y crecimiento profesional que me ha caracterizado los últimos años. Sin embargo, la vida a veces tiene sus propios planes y estos son muy distintos a los que tu pensaste. Así me encontré con unas circunstancias que no pensé imaginables: mi cuerpo (más en concreto mi mente) decidió que no le valían mis planes, que tenía los suyos propios.

Han sido muchos meses y muy duros para mí (no me importa reconocerlo), en los que me ha costado un esfuerzo sobrehumano el solo hecho de poder finalizar los servicios que ya había empezado con algunos clientes. Después de esos dos meses, quedaban aún 4 mas por delante en los que me tocó asumir y aceptar que nada de lo planeado iba a suceder. No quiero que nadie me malinterprete, estoy inmensamente feliz de estar a días de conocer a mi hija (la persona a la que más amaré en mi vida) y por supuesto volvería a repetirlo todo otra vez.

Si os cuento lo aprendido es pensando en primer lugar en esas madres que puedan pasar por esto, y en segundo lugar en cualquier persona pues en este caso es un embarazo pero también podría ser una enfermedad, accidente o imprevisto el que da al traste con todos tus planes.

Me gustaría, llegados a este punto, que pienses en tu vida, en cualquier ámbito de ella, no solo el profesional y que trates de responder a la pregunta que te planteo: ¿Siempre han salido tus planes como pensabas? ¿Te has enfrentado con una realidad o circunstancia que no esperabas? Si te han despedido o has estado en paro un buen tiempo sin duda entiendes a lo que me refiero, pues es esa espera en la incertidumbre de cuando cambiará tu situación lo más parecido a lo que he vivido ahora. Ya que uno trata de salir de esa situación pero no lo consigue y la batalla se desata en tu mente y corazón al empezar a surgir las dudas, la baja autoestima y la desidia es realmente abrumadora.

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¡Mal de muchos consuelo de tontos!

Y es que vamos a ver, en mi caso, de nada me servía que me dijeran los médicos que era normal, que a cada mamá le dan unos síntomas, que tenía que guardar reposo y que ya podría retomar mi actividad después. ¡Ja! Claro, como si mi mente no viera a las otras personas que estando embarazadas seguían con su actividad profesional y sus planes como si nada hasta casi tener al bebé en brazos. ¡Pues no! A mí no me consolaba la idea de normalidad, ni porcentajes, ni nada. Como en todo proceso de duelo, la negación, la pataleta y el refunfuñar como un niño pequeño que ve a otros jugar en el parque a través de la ventana de su habitación era lo esperable.

Durante unos meses la culpa, el rechazo y el intento de conseguir alcanzar mis planes fueron la tónica del día a día pero cuando la vida dice NO es NO y claro a la mínima intentona de hacer algo (aunque fuera estudiar para el doctorado) nuevamente a guardar reposo. En ese estado de ni poder leer y tener que estar en el sofá me encontraba yo, una hiperactiva a nivel profesional que no paraba un segundo al día. Imagina si puedes mis pensamientos y sentimientos en esos meses. Al final, a base de aproximaciones sucesivas, conseguí montar el curso que ya había preparado. Al menos terminaría uno, de los otros ni hablamos. Acabé también los servicios contratados y por supuesto me olvidé del doctorado y solicité una prorroga para continuarlo, o empezarlo mejor dicho, más adelante. También decidí desde el principio que si no podía escribir con calidad no escribiría y por eso directamente desaparecí del blog y redes sociales. Algunos sé que os distéis cuenta y me preguntasteis preocupados, a vosotros GRACIAS de corazón. “Debería” quizá haber escrito este artículo antes, haber explicado que dejaría de escribir y estar disponible, sin embargo no era capaz de hacerlo, la tristeza y la sensación de fracaso podían conmigo. El hecho de escribirlo ahora implica que tengo la fortaleza necesaria para exponerme abiertamente a lo que se pueda pensar o decir sobre estos últimos meses, recordemos que no todo el mundo es capaz de ponerse en el lugar del otro y quizá llegan a pensar que les has defraudado y que no has estado a la altura.

Sin embargo, que desapareciera unos meses no parece tan grave, la gente sigue teniendo contenido para leer en el blog y en otros muchos de internet y aceptan de buen grado mi negativa a atenderles personalmente después de mi explicación sobre mi estado actual. Poco a poco pude aceptar que la vida no la controlamos por más que pensemos que sí, que es mejor aceptar y fluir con lo que acontece que tratar de aferrarse a lo que uno quiere. También aprendí que podía aprender cosas que no me enseñarían ni los libros ni los cursos ni los trabajos al enfrentarme a una faceta mía tan desconocida como poco usada de “estar sin hacer nada”.

Una de las cosas que me ayudó, sobre todo por que mi mente no para un segundo, es el buscar el estado de moda actualmente llamado Mindfullnes, la meditación no va mucho conmigo, lo que al final funcionó era “hacer algo” que requiera estar presente y concentrada. En mi caso, fue el comprar un libro de colorear Mandalas la salvación, después vendrían otros libros de colorear para adultos más enfocados aún en obligarte a estar presente y dejar de pensar. Así pues, he aprendido que no solo existe lo profesional, que es bueno desconectar y dedicar tiempo a pensar en ti, en lo que quieres y que aún es mejor si puedes tener ratos de estar solo en el momento, disfrutando de un libro, una película, una conversación y por qué no, de dar vida a un bonito dibujo.

Hasta noviembre no volveré a escribir ni a trabajar, los proyectos esperarán hasta entonces. Entiendo que si buscas trabajo no puedes esperar, por eso puedo ofrecerte el curso que conseguí terminar y del que estoy muy contenta con el resultado conseguido: Cómo crear tu CV exitoso. Las entrevistas, coaching, competencias, talento, etc. tendrán que esperar.

En breve nace un proyecto sin precedentes que me absorberá por completo el cuerpo, alma y corazón: mi deseada y querida hija.

¡Te deseo lo mejor en estos meses! ¡Nos vemos en Noviembre! 🙂