Esta idea de “momento de la verdad” es un concepto que se utiliza frecuentemente en marketing y atención al cliente, pero creo que es perfectamente adaptable a la búsqueda de trabajo.

En primer lugar: ¿qué es un momento de la verdad?

Un momento de la verdad es aquel hecho que, pese a parecer banal porque es cotidiano y se da por hecho, realmente está cargado de significado e importancia, y que según se afronte determinará en gran medida cómo van a ocurrir las cosas en el futuro entre el candidato y ese empleo al que se desea optar.

Que una persona, como buscador de empleo, no le de importancia a uno de estos momentos, no quiere decir que efectivamente no la tenga, sino que podríamos estar ante un importante momento de la verdad que pasa inadvertido.

Depositphotos @feedough

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Para mí hay 5 momentos de la verdad en la búsqueda de empleo:

1. La actitud con la que se busca empleo.

No se trata de abrir diferentes portales de empleo y buscar un día tras otro, tecleando con una mano mientras la otra sujeta nuestra cabeza, inclinados sobre la mesa y resoplando, pensando que no hay nada que hacer.

Este es un momento de la verdad porque determina totalmente las posibilidades de éxito buscando trabajo. Hacer esto que acabo de decir, día tras día, no es estar en la tan llamada búsqueda activa de empleo, sino que es “ver en internet a ver qué hay”.

Una actitud que destaque como momento de la verdad decisivo en favor del candidato es aquella que cultiva una actitud M.E.C.O., que establece un plan y registra su actividad en un cuaderno de bitácora, que es proactiva con auto-candidaturas, que analiza posibilidades en LinkedIn y redes sociales y que vive su día a día pensando en un buen networking activo con orientación al contacto de calidad, que no de cantidad.

2. La preparación que se realiza antes de mandar un CV o inscribirse en una oferta.

Las prisas no son buenas consejeras. Un candidato que envía 30 CVs diarios o se inscribe en 25 ofertas diarias no está haciendo bien sus tareas como candidato y no prepara cada candidatura como si fuera la más importante. Ese ritmo solo lleva a la frustración de ver rechazos continuamente, que son inevitables porque un reclutador detecta cuándo una candidatura está meditada o cuando es impulsiva y desesperada.

El momento de la verdad es la preparación que pasa por dedicarle el tiempo adecuado a la confección del CV, de buscar referencias de utilidad, de familiarizarnos con el sector, la empresa, de hacer que nuestro CV responda a sus necesidades y leer bien la oferta de empleo.

Es un momento de la verdad, porque el candidato se la juega: si mete la pata en la preparación de su inscripción en una oferta, puede quedar descartado de forma automática.

3. La redacción o no de una carta de presentación.

Una carta de presentación es un empuje extra a nuestra candidatura. Se trata de una oportunidad de decirle a quien va a leer nuestro CV algo que deseemos reforzar en nuestra candidatura.

Una carta de presentación es la forma de reivindicarnos y destacar sobre la gran mayoría de candidatos competidores que no manda una carta de presentación o envía una que ha encontrado en internet.

Se trata de un importante momento de la verdad, en el que podemos dar un paso al frente para ganarnos el interés del reclutador o permitir que nuestro CV se acumule con el resto si hemos realizado un copia-pega de algún modelo encontrado en Internet.

4. La entrevista telefónica.

Un momento de la verdad clave, en el que tras haber superado un primer filtro tras haber sido leído nuestro CV, la empresa decide contactar con nosotros para verificar algunos datos y hacer una primera entrevista telefónica.

Si no se le da la importancia que tiene este momento, la entrevista terminará con un ya se le llamará más adelante si sigue en el proceso de selección”, que es casi sinónimo de que nunca le llamarán, pero si se hace una buena entrevista telefónica se conseguirá una cita para una entrevista en profundidad con el reclutador.

Tomar en serio este momento de la verdad supone conocer muy bien el CV, la empresa, cómo se hizo la candidatura, responder la llamada de la forma adecuada… Si no se considera que es un momento de la verdad, el candidato contestará sin ningún entusiasmo, con incredulidad porque se duda qué se puso en el CV o de qué empresa se está llamando… y esas cosas se notan, y es lo que diferencia un candidato al que merece la pena conocer de quien directamente acaba de quedar descartado.

5. La entrevista de trabajo.

Un momento de la verdad realmente definitivo. Es el momento de darlo todo para demostrar que somos esa persona ideal para el puesto a cubrir. Se trata del momento en el que se va a evidenciar si somos quienes decimos y aparentamos ser o si se es un fraude como candidato que ha llegado hasta la entrevista de forma inesperada.

No hay dos entrevistas de trabajo iguales, aunque hay preguntas clásicas que siempre se repiten, todo es diferente: el tipo de entrevistador, la cultura de la empresa a la que se opta a trabajar, cómo se siente el candidato ese día en concreto, si de esa empresa determinada se tienen referencias o contactos, puede haber noticias de actualidad o novedades en el sector que sean relevantes en esos momentos…

Pensar que no hay dos entrevistas iguales y que cada una se ha de preparar con el máximo detalle y cuidado es lo que hace que un candidato entienda que está ante un definitivo momento de la verdad. Quien vaya a una entrevista pensando que se trata de otra más, mejor que se quede en casa, no estará preparado para un auténtico momento de la verdad.

¿Piensas que hay más momentos de la verdad en la búsqueda de empleo? 😉

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