Con la aparición de la crisis, hay muchas personas que se lanzan a aconsejar a diestro y siniestro que la solución pasa por hacerse emprendedor, ya sea en la variante de autónomo, freelance o empresario. Por supuesto, es su opinión y tienen sus argumentaciones al respecto, pero puesto que existe la libertad de expresión, voy a darte mi opinión. No es otra que la siguiente: “no todo el mundo “puede – debe” ser emprendedor”.

© Depositphotos.com-Piotr_marcinski

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Sí, puede que te hayas escandalizado, pero también me escandalizé yo al leer el artículo de Risto Mejide en el que se dice que “no busques trabajo. Vale, para que no sea solo mi opinión, te dejo otro artículo que es realmente interesante que leas de EchalekuSoy emprendedor y me aurriné emprendiendo“.

Tras estos dos aportes tan distintos deja que te de mi opinión. No todo el mundo puede ser emprendedor, pero veamos por qué, si conoces qué implica ser emprendedor y cuándo deberías plantearte serlo.

¿Por qué?

No todas las personas sirven para lo mismo, eso es obvio, pero para quién no lo ve así de claro pondré un ejemplo. Las personas que trabajan en tareas rutinarias suelen tener unas caracteristicas parecidas. Pueden darlo todo en esos trabajos que para otros serían monótonos y aburridos (y para los extremistas hasta un infierno). Siempre ha sido y será así; las personas si hay algo en lo que somos ricas es en diversidad. Por eso se hace selección y se tiene en cuenta la personalidad, valores, etc. del candidato.

Eso quiere decir que no puedes emprender, “NO”, quiere decir que “NO DEBES” y menos añadiría yo si es como último recurso o salida para pagar las facturas como dice Risto. Si uno no tiene las características necesarias para emprender, podrá intentarlo, pero seguramente será un fracaso. Por otro lado, que ahora esté de moda, no quiere decir que tengas que seguir esa moda. Las empresas quieren trabajadores freelance, cierto, pero también quieren tener en plantilla personas que se involucren a lo largo del tiempo por querer continuar en esa empresa, en lugar de pensar solo es un proyecto de X meses.

¿De verdad sabes qué implica emprender?

Aquellos que se lanzan a animar a otros a montar su empresa o a trabajar por su cuenta no lo cuentan todo. De hecho, algunos solo se centran en que la alternativa es peor ante la crisis. Vale, pero qué hay de lo que supone emprender. Vamos por partes:

1. Depende del tipo de negocio que tengas en mente, ¿no lo tienes pensado? ¡Error! Hay que analizarlo todo hasta el mínimo detalle y aún así, debes recordar que el papel lo aguanta todo pero la realidad no. Eso quiere decir que deberías pensar muy bien en cada aspecto de lo que significa ser emprendedor. Por ejemplo, no es lo mismo montar una tienda (de lo que sea) y pedir préstamos, etc. a empezar como freelance desde casa dónde el gasto puede ser internet y el móvil.

2. La dedicación. No son pocos los que tras montar un bar o cafetería acaban cerrando pues se dan cuenta que no es vida trabajar 7 días a la semana y 15 horas al día en el bar. Que te guste estar toda la tarde en un bar como cliente, no significa que te guste estar 365 días al año como trabajador. Si hay algo en lo que deberás invertir al emprender es en tiempo, tu tiempo, pues seguramente deberás trabajar durante los primeros años cada día muchas horas para que salga adelante tu negocio.

3. Los beneficios. Nadie o casi nadie dice las cosas claras en este aspecto. Puede que la idea que tengas sea fantástica y que funcione, pero aún así, no sabes cuándo va a funcionar y cuándo vas a poder cubrir los gastos y tener un sueldo decente. La mayoría de negocios que se crean durante el primer y segundo año apenas dan beneficios, y suerte si puedes pagar los gastos y mantenerte durante ese período. Pedir un prestamo para montar el negocio y poder aguantar un par de años no es fácil de conseguir y aunque lo fuera, hay ciertos aspectos que son cruciales para que funcione tu emprendimiento al margen del aspecto económico.

4. La motivación. Uno no puede montar un negocio a ver qué pasa o porque no ve otra salida. Emprender es tan duro, que solo lo podrás soportar si amas tanto lo que quieres hacer como para trabajar durante un año de lunes a domingo, sin vacaciones y con jornadas de entre 12 y 15 horas diarias. Eso sin mencionar que durante los primeros años los beneficios económicos van a ser escasos. Debes tener pasión por el negocio que quieras emprender, sino estás vendido en un 88%, pues la clave del éxito es la actitud MECO.

5. Tu forma de ser. Sí, entramos en terreno psicológico, pero no menos importante que el resto. Hay personas que saben con total certeza que no quieren emprender, no les gusta esa obligación y preocupación constante. Quieren tener su trabajo en el horario que sea con las tareas que se pidan y listo. Y eso, es tan respetable como el querer emprender. Si sabes que no te gusta, ¿para qué meterte?, ¿para vivir lo que te quede de vida aun cuando diera resultado siendo un amargado al hacer algo que no te gusta? Hay por otro lado, personas que tienen inquietudes, que se quejan de que no les dejan cambiar las cosas, que en los trabajos que han tenido siempre han tratado de cambiar y mejorar en lo que les permitiera la empresa. Muchas de estas personas, acaban incluso por dejar las empresas en las que no les dejan hacer las cosas como se debería, teniendo claro que quieren ser sus propios jefes.

¿Cuándo debería emprender?

Cuando no lo necesites. Sí, puede parecer una frase fácil y dicha desde la comodidad, pero deja que te explique lo profundo de su significado. Debes emprender en la modalidad que quieras y con el tipo de negocio que quieras si esta modalidad de trabajo (qué afectará a tu estilo de vida) y ese tipo de negocio son secundarios, es decir, no los necesitas. Es interesante el artículo al respecto del consultor de modelos de negocio Javier Megias.

1. No lo necesitas, lo deseas. Es algo que te apasiona y en lo que querrías trabajar todo el día. Si además, le añades que en tus ratos libres te dedicas a leer e investigar sobre eso, genial has dado con lo que te apasiona. La sensación de necesidad es negativa, sin embargo el desear o querer algo son palabras que implican una emoción positiva. Emprender debe acercarte a lo que te apasiona y deseas hacer, si se convierte en una necesidad se convierte en una esclavitud y desaparece la libertad que debe proporcionarte dedicarte a lo que te gusta.

2. No necesitas el dinero. Nunca, repito, nunca se debe emprender pensando en ganar dinero, esa no es la finalidad, pues hay millones de personas ahora mismo, en este mismo instante trabajando en algo que aborrecen por conseguir dinero. Si encima me dices que vas a elegir trabajar en algo que no te apasiona, 365 días x 14 horas diarias y viviendo encima seguramente sin ganar mucho dinero, vas a terminar aborreciendo ese emprendimiento. Debes emprender si lo harías gratis y todo el tiempo que tuvieras disponible.

3. Te conoces tan bien, que sabes que ese estilo de trabajo (viajar constantemente, estar en un bar cada día, etc.) encaja con el estilo de vida que quieres llevar. El trabajo no es algo aislado, se funde con el resto de parcelas de tu vida y de la vida de los que tienes alrededor, por lo que es un aspecto importante a tener en cuenta. Y debe ser valorado antes de empezar, pues esperar a que te deje tu pareja porque no estas nunca en casa o a que tu hijo te diga que no te conoce, es algo que muchos han tenido que experimentar por obsesionarse con el fin (dinero para mantener esa familia, cosas, etc.) y olvidar el medio de hacerlo (pasar tiempo con ellos).

Creo en las personas, lo he visto muchas veces como para poner en duda que alguien sea capaz de hacer algo. Pero también he visto muchas veces a excelentes personas, arruinar sus vidas por seguir una moda, una tradición o un consejo que no analizaba todos los aspectos.

Puedes emprender y lo harás siempre que quieras, pero antes de ello, hazte un favor a ti mismo y piensa en todo lo que ello implica, pues no todos “pueden – deben” emprender y no hay nada de malo en ello.

A ver si ahora decidir ser un trabajador va a convertirse en algo deshonroso, devaluado o de poco prestigio.