Es curioso, que desde niños utilizamos como forma de aprender el modelar a otros y sin embargo cuando crecemos le damos a esta misma acción de aprendizaje y crecimiento una connotación negativa.

depositphotos.com-TpaBMa2

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Hace ya muchos años que leí un libro que mencionaba e invitaba a las personas a modelar a otros. El libro en concreto por si te interesa es “Las Reglas del Trabajo” de Richard Templar.

Pero antes de continuar, veamos una definición de modelado: “El modelado es un proceso de aprendizaje observacional, en el que la conducta de un individuo o un grupo (el modelo), actúa como estímulo para generar conductas, pensamientos o actitudes semejantes, en otras personas que observan la actuación del modelo.”

Para poder hacer uso del modelado, debemos tomar conciencia de ello para prestar atención, estudiar y fijarnos en los detalles del comportamiento que están realizando las personas que nos interesan.

Antes de comenzar, la clave está en seleccionar o elegir adecuadamente a las personas a las que nos queremos parecer. Nuestro carácter, personalidad y forma de ser obviamente serán las mismas, pero al ir actuando e imitando lo que hacen aquellos que hemos seleccionado como interesantes poco a poco iremos cambiando la imagen que transmitimos.

En el libro, Richard sugiere que si se desea ascender en la empresa, no debemos imitar al jefe superior, ¿por qué no dar un paso más e imitar al jefe de nuestro jefe? En aquellos que están desempleados, lo ideal es escoger a alguien que admires de tu misma profesión e intentes hacer un análisis profundo de esa persona.

Antes de que alguien se escandalice, recordarte que puedes elegir quien quieres ser, si el jefe de tu jefe es un maleducado, por no decir algo peor, no quiere decir que debas obligatoriamente serlo tu también. Es posible que en tu empresa actual o en esa empresa en la que trabaja esa persona que has seleccionado se permita ese tipo de forma de ser, pero debemos pensar en cómo queremos ser nosotros mismos y en el largo plazo (en otra empresa quizá no sea conveniente ser un maleducado).

Cada día más personas se dan cuenta de que los cambios profesionales forman ya parte de nosotros, antes uno se moría en su primera y única empresa, hoy ya no es así. Por lo tanto selecciona a varias personas que tengan éxito (lo que tú entiendes por éxito) y analiza lo que hacen y cómo lo hacen.

Puede parecer una tontería, pero está más que demostrado que una carrera o estudios, cierta experiencia profesional o habilidades no garantizan que se supere un proceso de selección o seamos considerados para un ascenso en nuestra empresa. En la ecuación hacia el éxito está sin duda la Aptitud.

Es esa Aptitud y ganas de mejorar y ser mejores, la que nos ayudará en la tarea de comenzar a andar, hablar, movernos, vestirnos, relacionarnos, etc. del mismo modo que las personas que tienen un puesto que nos interesaría alcanzar.

¿Listo para observar y modelar a tu/s objetivo/s? 😉

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