Desde el principio he tenido claro que el nivel de compromiso y la actitud es lo que marca la diferencia, que mis conocimientos y experiencia como asesora de mejora profesional, no sirven de nada si la persona no “quiere”.

Derechos de foto: fotolia

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Durante más de año y medio he estado creando curriculums, perfiles en LinkedIn e Infojobs, simulando entrevistas, etc. para distintas personas y después de todo este tiempo he podido confirmar lo que creía cuando me inicié en este negocio, la clave está en las personas.

Esto no quiere decir que aquellos que no encuentran trabajo sea porque no tienen el nivel de compromiso necesario o la actitud necesaria, cada persona es distinta y por lo tanto existen excepciones: gente que se desvive y parece que “el destino” o como quieras llamarlo está en contra, pero la realidad es que estos casos son los menos habituales.

Como te decía antes, después de más de 200 clientes tengo ciertos datos que confirman lo que te trato de transmitir, con esas personas durante el transcurso de mi trabajo con ellas se percibe la actitud y nivel de compromiso y aquellos con una actitud positiva y proactiva y un compromiso del 100% son los que han conseguido trabajo y además en algunos casos en un tiempo récord para los tiempos que corren.

Sí me conoces desde el principio, sabrás que suelo ser bastante clara y transparente en mis explicaciones y argumentos y he de reconocer que la verdad duele cuando uno no espera escucharla, pero en ocasiones me he visto “obligada” a llamar la atención de algún cliente para que se diera cuenta de su nivel de compromiso real.

Soy consciente de que a casi todos nos ha pasado en alguna ocasión, y normalmente hay un motivo “bueno” oculto para la persona que no quiere comprometerse, pero aunque la intención sea buena hay que mostrarle a la persona que se está comportando con un nivel de compromiso inferior al que produce los resultados para poder descubrir esa intención positiva que le lleva a no comprometerse.

Muchas veces está muy unido con la autoestima, la sensación de fracasar hay personas que la asocian con su identidad y esto es realmente dañino por lo que la mente para “proteger” de ese daño a la persona decide dejar de hacer aquello que debería. Se da en muchos ámbitos de la vida, en los estudios, las dietas, etc.

Si yo veo el fracaso como una “etiqueta o categoría”, cada vez que no consiga una entrevista crearé el pensamiento de “soy un fracasado”, lo que produce unas emociones y sentimientos destructivos para la autoestima de la persona. Para evitar que terminemos con nuestra autoestima y así evitar que pongamos en riesgo nuestra integridad mental y física, nuestra mente decide intervenir, es cuando surgen las excusas, la procastinación, etc. La intención positiva está ahí: “evitar que te hundas”, pero el resultado se traduce en una reducción real de las posibilidades de éxito.

Si yo dejo de enviar mi CV, tengo menos riesgo de ser rechazado y menos riesgo de “hundirme”. Muchas personas no entienden esto, se enfadan y enojan porque su mente les hace “sabotaje”, cuando solo deben descubrir el motivo por el que se actúa así para que puedan cambiar las cosas.

La solución es aceptar esos fracasos como algo externo, positivizarlos incluso, en lugar de tener pensamientos negativos, tenerlos positivos. Por ejemplo, es más saludable pensar “me han llamado a 3 entrevistas, antes no me llamaban” a “me han descartado de 3 entrevistas”, o “he perdido 3 oportunidades”. En estos casos, además de trabajar la autoestima y reconocer el problema, debemos centrarnos en los progresos que hacemos, no en la perfección.

Plantéate qué nivel de compromiso tienes en tu búsqueda de empleo. No sirve que digas “del 100%” si luego no realizas las tareas de búsqueda de empleo que deberías. Siéntate y piensa detenidamente en tu nivel de compromiso.

¿Qué % de compromiso tienes con la búsqueda de empleo?

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