Las entrevistas suelen ser estresantes, hay quienes se ponen muy nerviosos y quienes se ponen menos, pero es raro el caso en el que una entrevista nos deje indiferente, sobre todo si se trata de un puesto de trabajo que deseamos conseguir realmente.

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Las entrevistas a las que se va por probar, practicar, etc. no suponen el mismo nivel de ansiedad, estrés o nerviosismo. El motivo es obvio, pues esas sensaciones aparecen cuando deseamos algo y en esas entrevistas no existe ese interés o necesidad de superarlas.

Ahora bien, hay que tener cuidado y reconocer qué tipo de acciones son las que nos pueden delatar más para tratar de evitarlas en la medida de lo posible, la mayoría son comportamientos o acciones que llamaríamos comunicación no verbal.

Quizá pienses que no tienes ninguna, pero por experiencia propia, ya que me pasa muy a menudo al analizar la comunicación no verbal de mis clientes, es que seguramente no seas consciente de hacer nada que refleje ese nerviosismo o ansiedad.

Es importante evitar estas acciones, porque suelen acentuarse o aparecer cuando se está incomodo o inseguro. En algunos casos extremos se está nervioso en toda la entrevista y el comportamiento no te delata más allá de los nervios, pero el problema está cuando ese comportamiento, gesto, movimiento, etc. se produce ante determinadas preguntas.

Ya he mencionado muchas veces que nos comportamos según pensamos y por ello hay que tener cuidado con las creencias que se tienen, ya que si pienso que estar desempleado un año va ha hacer que me rechacen, cuando me pregunten el motivo de finalización del último empleo y qué he estado haciendo este ultimo año, me pondré más nervioso de lo normal, quizá piense “ya está, se ha dado cuenta del tiempo que estoy desempleado” y claro, los nervios te delatan.

Lo peor es que el seleccionador percibirá ese cambio, y no entendiendo que es por tus pensamientos, pensará que ocultas algo, que quizá la fecha de finalización es falsa o simplemente dudará de la veracidad de tus palabras lo que finalmente hace que te puedan descartar.

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¿Qué cosas pueden mostrar que estoy nervioso, ansioso, estresado, inseguro…?

Tocarse la cara, el pelo…

Es algo que normalmente nadie se da cuenta que hace, solo si te han dicho una vez que haces eso podrás fijarte y te darás cuenta de que es verdad. Normalmente se toca la cara, nariz, oreja, pelo, etc. y muchas más veces o de forma más acentuada ante preguntas que digamos provocan estrés o inseguridad. El único modo de evitarlo es detectar que se hace y ser consciente de ello y practicar en situaciones que provoquen estrés, ansiedad, inseguridad, etc. para que intentemos evitar eso.

Juguetear con un objeto

Hay quien aconseja tener un boli en la mano para que así, al tener algo agarrado, se evite lo anterior. Bueno, lo que puede ocurrir es que el estrés y ansiedad se traspase al objeto elegido y este te delate igualmente. Lo que suele suceder es que se cae el boli, se rompe el objeto (ejemplo: papel), haces ruido con el objeto, etc. En una ocasión, me llamó la atención una persona que entrevistaba porque decidió tener un bolígrafo con capucha y durante el principio de la entrevista lo tenía en la mano de forma relajada, pero ante ciertas preguntas le quitaba el capuchón al boli y se lo volvía a poner haciendo un ruido. Al oír ese ruido varias veces seguidas se miraba las manos y dejaba el boli en la mesa, porque se había dado cuenta de que estaba mostrando sus nervios y además de con el gesto con el sonido. 

La mirada

Sobre las miradas hay muchísimo escrito, tanto que al final casi que es mejor no obsesionarse con ello. Que si se mira hacia abajo, hacia arriba, derecha, izquierda… es algo inconsciente y pueden afectar factores como la dominancia que tenga cada hemisferio de nuestro cerebro por lo que es un tema muy extenso que trataré más adelante. 

Sudar, ponerse colorado…

Las reacciones fisiológicas también son normales. Para evitarlas, en la medida de lo posible, se puede usar ese día desodorantes más fuertes, ropa oscura que disimule los cercos del sudor, etc. Si lo que sudan son las manos, llevar un pañuelo de tela dentro de un bolsillo y meter la mano en él para secarla con disimulo antes de estrechar la mano. El maquillaje es una buena opción más accesible a las chicas por pasar más desapercibido su uso.

Temblores, tartamudear…

Hay personas que literalmente tiemblan en la entrevista o tartamudean o que incluso se quedan enganchadas al tratar de hablar. Normalmente aquí se necesita mucha práctica para reducir este tipo de comportamiento. Un buen seleccionador tratará de calmarte, pero como no todos son así no puedes dejarlo en sus manos. La solución tratar de enfrentarte a situaciones incómodas para eliminar este comportamiento: hablar con desconocidos, ir a poner una queja, etc.

Hablar a un ritmo diferente

Normalmente se tiende a hablar de forma más rápida y acelerada. Esto tiene sentido porque nuestro cerebro se estresa y automáticamente da la orden de ir más deprisa para acabar cuanto antes con esa fuente de estrés. Aunque también hay casos en los que se habla mucho más despacio o dando rodeos porque no se puede pensar con claridad debido a la tensión.

Existen más modos, ¿se te ocurre alguno nuevo que añadir al post? 😉