A la hora de hablar de la entrevista de trabajo, se suele describir los tipos de entrevista que hay: individuales, en grupo, con preguntas abiertas, preguntas cerradas, etc. Pero hay detalles que suceden durante el transcurso de la entrevista que suelen darse y que está bien que conozcas para que cuando suceda alguno de ellos no te sientas incómodo.

© Depositphotos.com-DragonImages-Dinis Tolipov

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¡No se han preparado mi entrevista!

Hay muchas veces que en una entrevista se puede tener la sensación de que el entrevistador no ha preparado la entrevista. En alguna ocasión puede ser verdad, sobre todo si el cargo de la persona que te entrevista no está relacionado con el departamento de Recursos Humanos, pero ahí es un mal secundario que no es resultado de que seas tú el candidato. Esta sensación se da mucho en el caso de las entrevistas abiertas, pues este tipo de entrevista no sigue un orden definido, sino que el entrevistador va cambiando de tema pues se busca que no exista un discurso preparado y ver la capacidad de reacción del candidato.

Te puedes encontrar con que te preguntan por tu domicilio y la siguiente pregunta se refiere a una de las empresas en las que trabajaste para entonces preguntar por la formación y regresar de nuevo a aspectos personales. Lo que más busca valorar aquí el seleccionador es la flexibilidad de pensamiento del candidato. Pues si uno se ha preparado bien la entrevista, que cambien el orden de preguntas no debería afectar. Los más perjudicados aquí son las personas que no se adaptan fácilmente a los cambios y por ello es muy valiosa la información mediante esta técnica pues revela si existe esa cualidad en los entrevistados. Debes actuar con normalidad y tranquilidad ya que no significa nada malo este estilo de entrevista.

¡Dos entrevistadores!

Nuevamente, algo que incomoda mucho a entrevistados, es si hay dos o más entrevistadores, pues la sensación de juicio aumenta. Depende de si es una entrevista de tensión o no cambiarán algunos detalles. Por ejemplo si el objetivo es poder analizar tu lenguaje corporal, el segundo seleccionador se mantendrá a una distancia prudente  y no intervendrá en ningún momento, pues está ocupado anotando lo que expresa tu cuerpo.

En el caso de las de tensión, el juego del “poli bueno” y “poli malo” se puede detectar fácilmente desde el principio. Está claro que ninguna de las dos situaciones son cómodas, pero lo importante es pensar en ellas como algo normal, es una prueba y no es por ser tú, sino porque deciden hacerlo así. Cuando salgas por la puerta puede que hasta te cruces con el siguiente candidato que pasará por lo mismo que has pasado tú. La clave es la fortaleza mental y psicológica del candidato, si te aíslas de la situación y actúas con normalidad sin dejar que te afecte serás el ganador.

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¡Está anotando algo sobre mí!

Algo que a pocos candidatos deja indiferente, es que el seleccionador tome notas. Sí, es algo que llevo observando muchos años y sucede a todo candidato, lo disimule mejor o peor. El motivo es que aparece una mezcla de curiosidad, temor e incomodidad en el candidato al ver que se anota algo sobre el o sobre lo que acaba de decir. Se desea saber qué se escribe y algunos miran el papel, algo absurdo pues se suele escribir con abreviaturas o letra de médico precisamente para que solo el seleccionador lo entienda y nadie más ni el candidato ni otro empleado de la empresa pueda entenderlo. Al menos los más precavidos hacen eso.

El temor e incomodidad surge por creer que está anotando algo que no le ha gustado o apuntando que debe descartarte. Yo nunca señalo en el CV de alguien que no ha superado la entrevista, no es necesario anotar nada pues en cuanto salga por la puerta cambiaré su CV a otra carpeta pensada para eso. Del mismo modo si es algo que plantea dudas, se le pregunta en la entrevista al candidato. ¿Y qué se anota entonces?  La información positiva y relevante que no está en el CV, la sensación de seguridad que está transmitiendo, la respuesta que ha dado a una pregunta importante para la empresa, etc. Son datos que el seleccionador necesitará detallar en su informe sobre el candidato. ¿Y adivinas qué? Nadie pierde tiempo haciendo informes de los descartados. 🙂

¿Por qué me está preguntando esto?

Te pondré un ejemplo que utilizo en entrevistas con vendedores para ilustrar lo que quiero decir. En mitad de entrevista más o menos introducía una pregunta inesperada y práctica. ¿Me venderías esto? Un objeto normal habitual de una oficina o incluso un objeto de la tienda si se necesitaba comprobar el conocimiento técnico del producto. La respuesta es rápida: Sí. Algunos sabían de lo que iba y directamente empezaban a argumentar y otros necesitaban que les pidiera que simulásemos una venta. Esto no se hace para humillar ni pillar a nadie, es el modo más fácil de verte en acción y valorarte. Saber, en el caso de ser un objeto que nunca ha vendido esa persona  (un lápiz o grapadora) qué grado de inventiva, practicidad y originalidad tiene el candidato. Pero lo importante es lo esencial: valorar la apertura, argumentación y obtención de información del “cliente” y el cierre de la venta.

Si eres administrativo, te podrían dar un montón de papeles para que los órdenes por prioridad. Son tareas con las que la persona está familiarizada y la mejor forma de superarlas es “meterse” en el papel de trabajador y actuar como lo hacías en tu último o actual trabajo.

Con este post quiero que ganes confianza en ti mismo, pues las pruebas y situaciones descritas son normales y tienen su justificación. Todos los candidatos a ese puesto las vivirán, pero aquellos que entiendan que son normales y no las vivan con incomodidad tendrán más posibilidades.

Recuerda, si te llamaron a la entrevista es porque les gustó tu CV, no hay nada que temer si surge una de las situaciones anteriores ya que solo desean que les confirmes que eres el mejor. 🙂