13 formas de empezar mal una entrevista

Ya mencioné en un post anterior «7 factores que pueden marcar la primera impresión en una entrevista» y aunque alguno se puede aplicar al comienzo de la misma, he querido centrarme en este post en el comienzo de la entrevista, cuando ya está sentado en la sala con el seleccionador.

1. Hacer esperar al entrevistador.

No me cansaré de repetirlo, pero es la realidad del día a día: llegar tarde supone empezar muy mal una entrevista y puede dejarte a un lado en el proceso de selección. Podrás tener la mejor justificación para explicar por qué llegas tarde, pero mucho me temo que no será suficiente.

Pero si hay algo aún más sorprendente, son aquellos candidatos que llegan a la hora en la que han sido citados y desaparecen para ir al coche a por el CV, a por un café o salen de recepción a atender una llamada. Si no fuera por haber vivido estas situaciones te aseguro que pensaría como tu que no es posible, pero sí, lo es.

2. Confundiendo u olvidando el nombre de la persona que buscas.

Tal cual. Llegar a recepción y haber olvidado cómo se llama la persona por la que debes preguntar es una de las peores formas de empezar, ya no por la pobre imagen que estás ofreciendo desde el primer momento, sino porque empezarás a ponerte nervioso desde ese momento. 

Una forma de evitar esto es llevar anotado en un pequeño papel el nombre del contacto que te está esperando. Lo puedes llevar en el bolsillo o bolso, y una vez estés en la empresa lo miras por última vez antes de dirigirte a recepción.

3. Que tu móvil suene.

Queda fatal que nada más ocupar tu lugar para empezar la entrevista el teléfono suene o se ponga a vibrar, lo cual también suele ser perceptible por el ruido que suele hacer. Puede que no sea determinante, pero si es un detalle que el seleccionador no pasará por alto y que incluso puede decir mucho de ti, según el tono de llamada que suene.

La mejor forma de prevenir cualquier incidencia con el teléfono es apagándolo antes de entrar en la empresa u hotel donde se celebre la entrevista, incluso dejándolo en el coche.

4. Llegar con una mancha en la ropa o los dientes sucios

Si tomamos un café antes de entrar a la entrevista, hay que tomarlo con mucho cuidado, no vayamos a mancharnos y pasemos a tener un problema. Sé de alguien que antes de una entrevista decidió desayunar con una tostada de aceite, típico desayuno español, con la mala fortuna de que la botellita de aceite, al abrirla, hizo que se manchara el pantalón del traje. Imagina la situación de estrés y nervios por la mala impresión que se iba a causar.

La solución es bien sencilla: si vas a tomar un café se hará se forma que uno no se manche, y si hay que hacer tiempo en una cafetería antes de la entrevista, el agua es algo que nunca mancha.

Otro aspecto habitual cuando la entrevista es en horario de tarde y el entrevistado come fuera de casa y acude directamente a la entrevista, es llegar con una higiene bucodental deficiente nos hará perder muchos puntos.

Las opciones son fáciles: o bien llevamos un cepillo de dientes para usar tras la comida o al menos masticamos chicle para que el impacto de nuestra dentadura y aliento no sea especialmente negativo. ¡Acuérdate de tirar el chicle antes de entrar en la entrevista!

5. Empezar hablando de tú en lugar de usted

Ya lo mencioné en un post anterior, pero sin duda no hay nada peor que comenzar hablando de tu al entrevistador y que este te pare en seco y te pida que le hables de usted. ¿Incómodo verdad? Para evitarlo hay que tener en cuenta ciertas cosas que encontrarás en este post: «¿Se habla «de tu» o de usted» en una entrevista?»

6. Llegar buscando el WC.

A una entrevista se debe ir con todo hecho. Todos somos humanos y tenemos necesidades fisiológicas, pero cuidado, porque si excedemos el tiempo que estamos en el aseo es posible que salgan a preguntar por nosotros a la sala de espera y no nos encuentren, con la mala imagen que vamos a dar desde un principio.

Cuando paremos en una cafetería a tomar una infusión o un poco de agua antes de llegar al lugar de la entrevista, aprovechemos para solventar estos asuntos con el aseo. ¡Y por supuesto, nada de beber 2 litros de agua antes de empezar la entrevista!

7. No tener un bolígrafo.

Imagina que ya estás ante el entrevistador. Es posible que, según la naturaleza del puesto y la empresa, tengas que rellenar un cuestionario o incluso firmar un acuerdo de confidencialidad y secreto, puesto que es posible que se muestre información de cierta relevancia para la empresa. Te dicen que rellene esto o firme aquí… ¿Cómo suena tener que decir que no llevamos un boli para escribir y que nos dejen uno?

Son pequeños detalles que para según qué puestos pueden hacer que el entrevistador vea ciertas connotaciones que no le convenzan de nosotros. Todo esto se resuelve llevando siempre un bolígrafo encima, y ya que estamos, que no sea el de publicidad del taller de coche. No hay que llevar un bolígrafo de lujo, pero si que sea discreto y encaje con nuestra personalidad y el puesto al que se aspira.

8. No haber investigado sobre la empresa.

Esto ocurre en personas que envían muchos currículum y que no preparan bien la entrevista, y cuando se enfrentan a ella se dan cuenta de que han olvidado para qué puesto era exactamente y otro tipo de información que puede ser vital para el buen desarrollo de la entrevista.

No puede ser que el entrevistador nos pregunte qué sabemos acerca de la empresa y que con media sonrisa, de no saber si reír o llorar, digamos que nada o hablemos de generalidades .

9. Acudir sin copias del CV.

Ya lo hemos dicho con anterioridad. En el «kit de entrevistas» siempre deberíamos incluir algún ejemplar del CV. Es posible que cuando te citen a la misma te pidan llevar uno, pero aunque no lo digan de forma expresa lo ideal es que lleves contigo al menos dos copias actualizadas.

Como sabes, muchos entrevistadores solo saben de ti por tu perfil de LinkedIn o Infojobs, por lo que entregar tu CV personalizado puede marcar la diferencia con otros candidatos.

10. No haber repasado nuestro CV.

Todo un clásico. Primera pregunta del entrevistador mientras mira nuestro CV, y el candidato se queda con la mente en blanco porque no sabe exactamente qué contestar ya que tiene dudas acerca de lo que había puesto exactamente en el currículum que tiene ante sí el entrevistador. Esto, además, ocurre especialmente cuando el candidato tiene varios formatos de CV o incluso tiene un CV «light».

La solución es sencilla, tanto como repasar el CV antes de la entrevista para poder defender el mismo con seguridad.

11. Dar dos besos… en lugar de dar la mano.

En el saludo inicial nos jugamos mucho: ¿cómo inicia el saludo nuestro entrevistador? Si nos ofrece la mano, seguimos de igual forma, si es «besucón», seguimos la corriente, pero si espera a que nosotros iniciemos el saludo, ¿cómo lo afrontamos?

La mejor forma es, sin duda, ofrecer nuestra mano para un firme apretón. No es momento de innovar ni probar fórmulas novedosas. Los abrazos, mejor para otro día.

12. No parar de hablar.

El candidato ha de hablar, pero ha de parar para dejar que la entrevista transcurra con normalidad. Dejemos que sea el entrevistador quien lleve la voz cantante de la entrevista y centrémonos en las respuestas y en ver qué quiere el entrevistador de nosotros.

Si nos excedemos hablando estaremos recortando el tiempo del entrevistador para que guíe la entrevista por el camino que él quiere para extraer la información que necesite. Si se pasa el tiempo de la entrevista y no ha esclarecido los puntos que más le interesaba saber acerca de nosotros, probablemente no haya obtenido la información necesaria y podemos quedar en segundo plano.

13. Parapetarse tras tu bolso, carpeta, mochila…

Es una actitud de lenguaje no verbal y expresión corporal que nos delata como inseguros y personas nerviosas. Los entrevistadores lo apreciamos claramente cuando el candidato se acomoda en su asiento y enseguida pone delante de él o ella su bolso, maletín, carpeta o cualquier cosa que llevara consigo.

Ese parapeto que transmite cierta tranquilidad al candidato realmente está haciendo de barrera entre tu y el entrevistador, entre tus respuestas en la entrevista y el empleo que se desea obtener.

¿Se te ocurren más formas de empezar mal? ¡Compártelas! 🙂

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