¿Compañeros? de trabajo Parte 2 de 2

En la parte uno de este post, mencioné cinco tipos de «compañeros» que puedes encontrar en el trabajo: «víctima», «doctor honoris causa», «bombero», «pregonero» y «estrella». En este post otros cinco a tener en cuenta, por supuesto hay muchos más pero estos podemos decir que son los más tóxicos o perjudiciales.

6. EL LÍDER. No suele tener ni voz ni voto, pero proliferan en algunos tipos de organización como setas. No son jefes pero se lo creen y suelen dar su opinión y encargar o distribuir las tareas entre los demás. Es fácil detectarlos pues siempre los encontrarás organizando el trabajo y diciendo a cada uno que hacer. Además, las reuniones no duda en tratar de dirigirlas, dando voz o paso a los participantes, y por supuesto siempre ha de dar su opinión sobre lo que normalmente otros deben hacer.

¿Cómo evitarlo? Es el más difícil de evitar sobre todo si la empresa permite su existencia ya que suele insistir y si no se hace lo que manda suele acudir al jefe a dar parte. Dependiendo del tipo de personalidad se puede optar por dos soluciones la primera es actuar como «el víctima» o «el bombero» para darle pena y que no te organice el trabajo y la otra opción es convertirse en «doctor honoris causa» y hacer lo que mande. Aunque si hay algo que suele funcionar si te ganaste su confianza, es decir que el jefe te encargó algo, normalmente no preguntará para comprobarlo, pero solo funciona si antes le has convencido de que es «tu líder».

7. EJECUTIVO AGRESIVO. Se trata de personas que actúan de forma muy  grosera y maleducada. No oculta su opinión ni camufla su actitud, suele darse en un tipo muy concreto de empresa y lo normal es que quién lo padece tenga ansiedad o acabe cogiendo depresión.

¿Cómo actuar? Si te toca alguien así lo peor que puedes hacer es ser sumiso o callarte. Suelen atacar a aquellos que se muestran más débiles y a los que suponen una amenaza, por lo tanto lo que funciona es estar en medio. Para ello hay que ser asertivo y responder sin alterarse ni entrar en su juego y cuantos más argumentos mejor.

8. EL PASOTA. Como su propio nombre indica da igual lo que pase, que no se inmuta. Es todo lo contrario al bombero y suele perjudicar la empresa por no llegar a tiempo en sus tareas y por obligar a otros a cargar con su trabajo. Suele darse en empresas donde no se evalúa el desempeño ni hay consecuencias a su falta de profesionalidad.

¿Cómo actuar? Lo más probable es que termines haciendo sus tareas o siendo su niñera para que le dé tiempo a hacerlas. En el caso de poder evitar a esta persona hazlo, pues pueden pasar dos cosas, que termines actuando como él y te despidan (con soportar un pasota ya va bien la empresa), o que «te pegues» con esa persona al tener una forma de ser opuesta. La clave, recordar tu objetivo de seguir en la empresa y pasar pero de esa persona.

9. EL JUEZ Y VERDUGO. Nunca hacen nada, nada bueno habría que añadir, pues suelen ser responsables directos de muchos fallos pero poseen la habilidad de localizar a alguien que cargue con sus culpas y son muy rápidos en determinar la culpabilidad y dictar sentencia. Ten por seguro que si estás de vacaciones o día libre (vamos, en un momento que no puedes defenderte) puede salpicarte o lanzar sobre ti las culpas sobre todo si trabajas directamente con esta persona.

¿Cómo actuar? No hay nada que derribe las acusaciones mejor que los informes y reportes sobre todo si contienen datos o información que se pueda comprobar. Suele suceder que se termina por ejemplo poniendo en copia oculta al jefe o guardando copia o registro de lo que se hace para poder tener la justificación en caso de notar que se ha dictaminado sentencia sobre ti.

10. BUENO, BONITO Y BARATO. Son personas que se han equivocado de profesión pues con la labia que tienen deberían ocupar otros menesteres. Suelen acudir a los compañeros para engatusarles con promesas o buenas palabras y que estos terminen haciendo el trabajo en su lugar.

¿Cómo actuar? Por muy bien que te pinten la situación, recuerda que seguramente requerirá tiempo (eso como mínimo) y que para conservar el puesto en la empresa debes llegar a tus tareas, no las suyas. Lo mejor que puedes hacer es decir que no dominas del todo la tarea que propone o que no tienes tiempo y no vas a dejarle en mal lugar. Aunque lo que suele hacer que salgan corriendo es decirles que vas a pedirle permiso al jefe para ayudarle en esa tarea.

¿Y tú, puedes aportar otro tipo de compañero o personaje? 🙂

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