¡Contratados sin haber realizado una entrevista de trabajo!

Todos estamos siendo valorados en todo momento, aunque no nos demos cuenta. Esto es algo que muchos responsables de recursos humanos, reclutamiento o empresarios ponen en práctica cuando se tiene que buscar al mejor talento para una empresa. Seguramente te sorprendería saber que se contrata a personas con las que nunca se realiza una entrevista de trabajo propiamente dicha.

Entonces sucede que estás con los 5 sentidos atenta a ver si te cruzas con alguien que puede merecer la pena, y no dudas en ofrecer trabajo a quien puede ser un estupendo trabajador. Tres ejemplos:

1. Una amiga era responsable de recursos humanos de una importante cadena de cafeterías en una capital de provincia. Su principal perfil a contratar eran camareros, y era el más difícil: costaba mucho encontrar profesionales del servicio en mesa, que les gustara su trabajo y defendieran la profesionalidad del mismo. Por ese motivo, cuando en cualquier momento de su vida era atendida por un camarero de los que se ajustaban a su prototipo, no dudaba en entregarle su tarjeta acompañado de un claro «cuando desees cambiar de trabajo, contacta conmigo«. Y de esta manera consiguió reclutar excelentes camareros.

Fíjate, el proceso de selección comenzaba sin que el posible candidato lo supiera, no sabía que estaba ante un potencial empleador.

2. Un empresario que conozco, contrataba a sus comerciales sin poner nunca un anuncio: los contrataba seleccionándolos tras conocerlos en una entrevista de ventas en la que, trabajando ellos para un proveedor u otra empresa, intentaban venderle a él algo. Los veía en acción, los veía vender, cómo lo hacían, qué orientación al cliente tenían y qué seguimiento hacían de él mismo cuando era el cliente. Realmente no hay mejor proceso de selección que este, en el que se veía y comprobaba en una situación real cómo era cada vendedor. Cuando veía a alguien muy bueno, no dudaba en hacerle una buena oferta para contratarlo.

Una vez más, se estaba desarrollando un proceso de selección sin que la persona que después era contratada supiera de la intención de su interlocutor.

3. Muy similar a los anteriores, en este caso alguien que hacía selección para puestos en supermercados. Como te puedes imaginar, cada vez que veía a un buen carnicero, frutero o cajero, con discreción les daba su tarjeta con la intención de que la tuvieran en cuenta si un día se encontraban sin empleo o querían un cambio de aires.

La conclusión de todo esto, como estamos viendo, es que es muy importante que tengamos siempre en cuenta que estamos siendo valorados en todo momento por las personas con las que nos relacionamos en nuestro día a día, que nuestra profesionalidad está siempre a la vista ya que quien menos te lo esperas puede ofrecerte un empleo o una gran oportunidad inesperada.

La conclusión y el aprendizaje, aunque pueda parecer obvio, es evidente: intenta siempre hacer tu trabajo lo mejor posible, nunca sabes si una mejor oportunidad está pendiente de ti cuando menos lo puedas sospechar.

Yo por ejemplo como reclutadora que soy, no puedo evitarlo, ya sea en un restaurante, una tienda o incluso en una farmacia me sorprendo analizando la profesionalidad de las personas que me atienden. Esto es lo que se conoce como «deformación profesional«, pero la realidad es que no hay mayor riqueza que la de poder observar el trabajo de otra persona sin que la otra persona sepa del motivo. Por eso funcionan los «Mistery Shopper» cuando nadie es avisado en la tienda, esos controles de calidad de incógnito.

Así pues, trata de ser siempre la mejor versión de ti mismo, porque quizá la oportunidad se presente disfrazada de una simple y rutinaria situación cotidiana. 😉

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