Desempleado | No pierdas tu identidad profesional

Uno de los procesos que suele ocurrir cuando una persona lleva mucho tiempo desempleada suele ser el de pérdida de identidad profesional. Las personas solemos ponernos etiquetas para identificarnos, de hecho si le preguntas a alguien ¿quién eres tú? la respuesta en la mayoría de los casos es su nombre y apellidos seguida de su trabajo o puesto actual. A esta pregunta un desempleado de larga duración suele contestar que está parado, desempleado o como mucho te dice sus estudios.

Es algo a nivel psicológico que ocurre casi sin darnos cuenta, suele empezar promovido por la «vergüenza» de no tener trabajo, lo que hace que nos sintamos incómodos ante la pregunta de ¿estás trabajando? u otra similar. Hay hasta personas que evitan reuniones sociales con conocidos o amigos para evitar estas preguntas (que la mayoría de veces son hechas con curiosidad o preocupación).

A base de evitar decir nuestro antiguo puesto o profesión («pero es que yo ya no trabajo de eso…«) creamos en nuestra mente la imagen de que solo somos desempleados y nos hace olvidar quienes somos, se piensa que se miente si no se dice la situación actual, cuando la realidad es que la situación actual es temporal y no te define como persona.

Es muy difícil valorarse por algo que no sea nuestra profesión, trabajo o estudios debido a la educación que nos han dado desde pequeñitos. Pero la realidad es que no somos nuestros empleos (ni los actuales, ni los pasados, ni los que tendremos en el futuro). Nuestra familia y amigos no nos quiere por ser Administrativo, sino que ven nuestro yo real con todas las cualidades que lo adornan y afean.

Pero no quiero entrar en aspectos profundos, ya que lo grave es el efecto que se produce en los desempleados. En ocasiones he tenido que repetir la pregunta de quién eres hasta que he conseguido que responda por su profesión (que no siempre es el puesto o estudios realizados). Hay personas tan hundidas y que han perdido tanto su imagen que necesitan que se les recuerde (al menos desde el punto de vista profesional) quién son.

Es un círculo vicioso donde todo afecta, las palabras con las que nos describamos se quedan en el cerebro y construyen la imagen de nosotros mismos, la cual acabamos proyectándola en los demás. Hay que cuidar estas cosas pues son muy dañinas y no solo porque promuevan la apatía, depresión, aislamiento…

Si perdemos la confianza y no tenemos la seguridad de decir «Soy administrativo» y defenderlo aunque alguien nos diga: «perooo… ¿no estas desempleadoooo?» estaremos construyendo una imagen falsa y perjudicial de nosotros mismos. La respuesta que debemos dar es: «Sí, y ¿qué? No tengo empresa ahora, pero si tengo mi profesión.»

Si dejamos que nosotros mismos u otras personas borren nuestra identidad profesional, ¿cómo se va a creer un entrevistador que eres administrativo si ni tú mismo te lo crees?

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