La curiosidad mató al seleccionador

La curiosidad es uno de los talones de Aquiles en las personas, todo el mundo en mayor o menor medida alguna vez ha sentido curiosidad por algo. Esto también les ocurre a los seleccionadores pues no dejan de ser personas. Como candidato puedes y debes utilizar esto cuando redactes tu CV, carta o en el desarrollo de la entrevista.

En el momento en que somos conscientes de ello, podemos empezar a pensar en que cosas realizar para conseguir nuestro propósito, que no es otro que el de llamar la atención o captar la curiosidad del seleccionador.

Nota: Lo de matar al seleccionador que sugiere el titulo puede sonar atractivo para quién ha tenido alguna mala experiencia, pero como siempre digo, centrémonos en lo positivo.

¿Cómo capto la atención de un seleccionador?

Para poder captar la atención del seleccionador tu curriculum vitae debe cumplir los siguientes requisitos: tener los básicos, darle algo de color, estar adaptado a lo que pide el seleccionador objetivo, tener gancho o alguna cualidad que sea poco habitual, un diseño poco habitual,…

La clave podemos decir que es darle al CV y carta de presentación el toque de misterio que promueve la intriga, por eso no debemos contarlo todo (y cuando digo todo, digo todo, no os podéis imaginar la cantidad de información que puede llegar a dar un candidato en un currículum). Hay que contar lo justo y de modo que el seleccionador se quede con ganas de que le contemos más detalles en la entrevista.

¿Cómo alimento la curiosidad en la entrevista?

Muy relacionado con lo anterior, si lo has dicho todo en el CV, el seleccionador pensará que no tienes nada más que contarle y en el caso de una entrevista probablemente las preguntas serán pocas. Para mantener enganchado al entrevistador debes tener algo que contar (tu historia profesional), debes poder añadir detalles que no están en el CV. Para que lo visualices, sería como contarle una historia (ya que es tu historia), y las buenas historias van revelando poco a poco los detalles, incluyen datos o anécdotas que se recordarán, sino a contar algún detalle o algo peculiar que hayas vivido en un trabajo.

Por último, para ayudarte a diferenciar y decidir lo que puedes utilizar y lo que no, piensa siempre en estas dos palabras: curiosidad y sospecha. Valora la opción elegida usándolas para ayudarte. La curiosidad siempre es positiva por lo que debes buscar cosas que hablen bien de ti. La sospecha casi siempre es negativa, debes evitar todo lo que pueda hacer dudar sobre ti, las dudas no son buenas y no siempre te darán la oportunidad de que las despejes.

Ahora es el momento, ¡haz que se interesen por ti!

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