La unión hace la fuerza, pero… ¿hacia dónde la hace?

Si hay algo que siempre se ha recomendado, es que a la hora de buscar trabajo, si es posible, no debe hacerse solo. Ya mencioné en un post anterior la diferencia entre buscar trabajo solo o acompañado. Ni que decir tiene que si uno no puede hacerlo, al menos, el formar parte de un grupo, ya sea en forma de foro de debate o asociación es sin duda un gran apoyo.

De los muchos beneficios que puede tener el no estar solo, uno de ellos sin duda es el psicológico, al poder hablar con personas que estan pasando por lo mismo que tu y pueden comprenderte mucho mejor que alguien que si tiene trabajo. Además al tener esa situación actual en común, la atmosfera suele ser más de respeto y empatía.

Permiten liberar emociones y coger fuerzas al compartir lo que se siente, además ayudan a superar las fases por las que pasa un desempleado, al ver que son normales y otros han pasado por lo mismo, consiguiendo con todo esto eliminar parte de estrés y malestar emocional.

Otros aspectos, por los que se aconseja buscar trabajo acompañado, pasan por el compartir gastos a la hora de repartir curriculums, pues uno puede repartir los CV en la zona norte de la ciudad y la otra persona en la zona sur, repartiendo los CV de ambos. De este modo se abarca más territorio en menos tiempo y con menos gasto al menos en tiempo y en gasolina o tranporte. Pero solamente en algunos perfiles de menor cualificación, pues en otros perfiles es lo peor que podrías hacer.

A la hora de buscar trabajo, ha quedado muy claro y se ha demostrado incluso que la unión hace la fuerza, de hecho se creaban grupos de busqueda de empleo con sus reglas a cumplir, que conseguian un alto grado de éxito con respecto a las personas que lo hacían solas. Da que pensar ¿no?

Sin embargo, no todo es positivo y beneficioso. Hay que tener cuidado a quién te unes en algo tan delicado e importante como lo es la búsqueda de empleo. Sobre todo si se trata de personas tóxicas. Las reconocerás pues siempre ponen pegas, siempre se están quejando y disfrutan de cada telediario o noticia negativa para estar mencionandola cada segundo que pueden. Este tipo de personas roban tu energía y transmiten la preocupación por unas cifras que no son importantes.

No te interesa en absoluto unir fuerzas con este tipo de personas pues claramente además de tu energía, también termina por disminuir tu motivación, algo imprescindible si estás buscando trabajo. Además, hay estudios que han comprobado que la persona optimista encuentra trabajo antes.

Por último, lo peor que se puede hacer es delegar la búsqueda de trabajo a otro, pues según el puesto o el nivel jerárquico al que se aspira, no queda bien que alguien entregue el CV por ti. Si encima, no se confia en la persona con la que comparte esta tarea menos aún. He conocido a personas que llamaban a las empresas para confirmar que su «compañero» de tarea había entregado también su CV.

Si no confias en esa persona no puedes formar equipo con ella, no solo malgastas energía al llamar a cada empresa, sino que encima con cada llamada pones en evidencia que no entregaste tu el CV. Al final en lugar de ahorrar, estás perdiendo por todas partes.

Es por eso que, cuando decimos que la unión hace la fuerza, estamos en lo cierto, pero lo que casi nadie se para a valorar es hacia dónde estamos haciendo la fuerza. Si al formar parte de un grupo o al unirte a otra persona en la búsqueda de empleo (y en cualquier otra tarea) detectas que no van las fuerzas enfocadas hacia el objetivo con el mismo tipo de fuerza (positiva o negativa), es mejor seguir solo.

Así pues, la unión hace la fuerza, pero… ¿hacia dónde la hace?

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