No delegues la búsqueda de trabajo

Últimamente he recibido algún mensaje a través de Facebook en el que me preguntan si, entre mis servicios, me dedico a realizar búsquedas de trabajo. Son personas que se refieren a que si es posible entregarme el CV y que yo lo mande en su nombre a empresas, bolsas de empleo, y ofertas que pueda haber en portales de empleo y otras fuentes.

Mi respuesta es «No», y me parece interesante compartir contigo por qué es importante no delegar esta responsabilidad en un tercero y desentendernos del asunto. Otra cosa bien distinta es que te ofrezca las herramientas (mejorando tu CV, redactando la Carta de Presentación, Practicando contigo la Entrevista, etc.) o incluso que diseñemos juntos la mejor forma para que encuentres trabajo y elaboremos tu Plan Laboral>, pero la presentación a las empresas debería estar bajo tu control y ser llevada a cabo exclusivamente por ti.

Cuando hablamos de una candidatura profesional, estamos hablando de la vida de alguien, de algo que debe ser tratado con total atención y con conocimiento extremo de la persona, su situación personal, sus experiencias vitales, etc. ese tipo de cosas que sólo uno sabe de sí mismo.

Una cosa es crear un grupo de búsqueda compartida, como ya hemos comentado anteriormente, pero otra bien distinta es hacer el encargo de que te busquen trabajo y desentenderte del tema. Incluso en los grupos de búsqueda, es el interesado el que contacta con las empresas, el grupo le hace una búsqueda de información y le aporta datos de “posible” interés para el candidato, quién tiene como debe ser la última palabra.

Recuerda, son cosas diferentes: una es hacer muchos contactos y decirles que si se enteran de algo te avisen y otra cosa bien distinta es hacer el encargo expreso de que te busquen trabajo “y ya me avisas cuando me lo consigas”. Son cosas diferentes, ¿verdad?

De hecho, imagínate que eres un responsable de selección de personal en una empresa, y te dicen: “mire usted, le traigo este CV, que es de otra persona, es que no ha podido venir personalmente porque tenía otras cosas que hacer” ¿Con qué cara te quedarías?, ¿Crees que esa persona tendría alguna opción de conseguir el trabajo? O en el caso de que envíen tu CV por email, ¿qué crees que pensará el seleccionador o reclutador al ver que la dirección de email es de un tercero?

Si ya insisten los responsables de RRHH, como puedes leer en las entrevistas, en que les cuesta encontrar a personas con ganas e interés, ¿qué interés vas demostrar si ni tú mismo envías el CV?

En el mundo de Internet, en el que se puede mandar una candidatura con tanta facilidad, estas cosas ocurren y se notan. Se nota cuando no es uno mismo quien decide inscribirse o postular a una oferta de empleo. ¿Cómo se nota? Por ejemplo, cuando llamas por teléfono a un candidato y no tiene ni idea de que se había inscrito a una oferta o que había enviado su currículum vitae por email (¡esa misma mañana!). Automáticamente queda descartado y jamás volverá a ser contactado y lo que es peor, ese candidato ha perdido una buena oportunidad de conseguir una entrevista y quién sabe si un empleo.

Es por ello que en los servicios que ofrezco, no me dedico a realizar un CV sin más, sino que quien contrata el servicio tiene que trabajar y hacer un importante ejercicio de reflexión para permitirme ver lo mejor de sí mismo y poder plasmar todo eso en un currículum que suponga un verdadero documento de venta, en un CV ganador que facilite y acelere la obtención del trabajo deseado.

Si hiciera un currículum sin más preocupación que ponerlo “bonito” no iba a servirle para nada al candidato. Mi trabajo tiene sentido porque los CV y cartas que elaboro funcionan ya que son personalizados al máximo y por eso mis clientes abordan su búsqueda de empleo con la confianza de que su CV ahora si es potente y tendrán más posibilidades de éxito pues realmente habla de él.

Incluso el headhunter o cazatalentos, quien si gestiona la candidatura de personas, lo hace de forma selectiva y con un grupo más o menos reducido de candidatos. Además, estos cazatalentos conocen su “producto” (persona) y la mayoría solo trabaja con candidatos que conocen y/o les aportan garantías.

Un buen headhunter conoce muy bien a sus candidatos, de hecho, él mismo los selecciona y los presenta con la mayor discreción ante las distintas oportunidades que surgen a su paso. Pero no se dedica a enviar sus candidatos a ofertas de forma compulsiva, sino a presentarlos como candidatos válidos ante la empresa potencialmente interesada en contratar los servicios de un profesional en concreto.

Si conoces o has oído hablar del Outplacement, incluso en este servicio, no buscan trabajo al candidato, sino que le enseñan a superar el duelo por la pérdida del empleo, le dan herramientas para su búsqueda de empleo y planifican con él la estrategia a seguir. No le piden el CV sin más y se dedican a inscribirlo o a presentarlo a empresas. El usuario del servicio debe trabajar, realmente hacen lo mismo que ofrezco yo en el servicio Plan Laboral, pero la diferencia es que lo paga la empresa que despide al trabajador.

Solo tú puedes conseguir lo que te propongas, una cosa es una ayuda puntual y otra dejar que otra persona decida tu futuro.

¿De verdad dejarías en manos de otra persona (por muy profesional que te parezca) algo tan importante como inscribirte a ofertas de empleo?

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