No tires el networking a la basura

En muchos post he resaltado la idea de que el networking abre puertas y permite acceder a ofertas de trabajo que otros no pueden conocer. Hasta aquí todo bien, pero el tema que quiero tratar contigo hoy es el cuidado extremo que hay que tener cuando un contacto da sus frutos y por fin conseguimos una entrevista. Puede parecer algo obvio, pero de cosas aparentemente obvias está lleno este blog así que profundizaré en el tema.

Cuando alguien nos da una información, a no ser que nos diga expresamente que podemos decirla, no se debe traicionar esa confianza depositada al contarnos algo que obviamente no debemos saber. Hay casos en los que un contacto te dirá que buscan a alguien en X empresa o que van a abrir tal tienda, delegación, departamento o expansión. Se debe aprovechar esa información para pedirle consejo sobre cómo contactar y recomendaciones, pero si no te autoriza a decir que te lo ha contado él, no llegues a la entrevista y digas que te enteraste de que necesitarían gente porque te lo dijo «nombre del contacto».

Mas cuidadoso si cabe debes ser si se trata de alguien de dentro de la empresa a la que aspiras. Si no te dicen que digas su nombre no lo hagas porque pondrás en aprieto no solo a tu contacto sino también tu candidatura. Es muy importante aclarar esto antes de ir a la entrevista, pues puede que te pregunte el entrevistador expresamente pero eso no quiere decir que tu contacto haya hablado de ti y quizá solo sea una prueba.

Depende del interés, cercanía, simpatía, etc. los contactos pueden llegar a dar información extremadamente útil como los horarios, vacaciones, ambiente en la empresa, salario aproximado, cómo será tu jefe y compañeros, la cultura de la empresa, etc.

Eso es una gran ventaja competitiva que tienes con respecto a otros candidatos pero solo si sabes utilizarla adecuadamente. No puedes repetir todo como un loro pues se notará que te han dado información y la has memorizado.

En una ocasión, entevistando a un candidato, comenzó a decirme exactamente lo que quería oir, cada uno de los requisitos fijados en el mismo orden e incluso expresando ideas del mismo modo que haría yo. ¿Raro? Mucho, no solo no quedaba natural sino que además se notaba que no eran sus palabras. En cierto momento, le dije «con todo lo que me has dicho encajas perfectamente en el puesto«. El candidato sonrío y se relajó en la silla, por lo que mi siguiente pregunta debió pensar que era irrelevante.

A veces los seleccionadores preguntamos o hablamos de forma que damos a entender la respuesta que queremos o no queremos oir (¿perverso? No, práctico, pues es cuando puedes ver la autenticidad de una persona). En este caso le dije «en la empresa nos gusta mucho contratar personas que tengan algún conocido trabajando en la empresa, porque eso une al equipo» (un ligera mentirijilla, consiguiendo un gran resultado). No tardó un segundo en decirme «Yo soy muy amigo del Director de Compras y es él quién me ha hablado de la vacante y mira si somos amigos que hasta me dijo lo que te tenía que responder«.

Bueno, nada más terminar la frase el candidato se dió cuenta de que se había equivocado. No solo no fué contratado sino que el Director de Compras recibió una amonestación por escrito al tratar de «falsear o amañar» el proceso de selección con la información que tenía al haber hablado conmigo sobre qué perfil se buscaba. Dudo mucho de que vuelva a darle información a un «amigo» ni de su empresa ni de otra.

Hace unos días, una lectora dejó un comentario contando su experiencia como seleccionadora. Al parecer se encontró con un candidato que se pasó toda la entrevista hablando de lo amigo que era del jefe, de lo que hacían el fin de semana… todo menos hablar de qué sabía o podía aportar a la empresa.

Así no se usa el networking, consegir que un contacto te de información es muy difícil como para ir desperdiciando oportunidades ¿no crees?

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