Que no "juegue" contigo el reclutador

Hay distintos tipos de reclutadores: no es lo mismo que el reclutador trabaje para la empresa, que sea de una empresa de selección o se trate de un profesional independiente – Headhunter.  Ojo, lo que voy a contar ahora, como siempre es una opinión personal y no incluye a todo el mundo, pues hay gente que es realmente muy buena y profesional en su oficio como reclutador.

Como te decía, a pesar de no ser lo mismo, todos y cada uno de de estos perfiles de reclutador puede «jugar» contigo, sobre todo si no es profesional. La diferencia son los motivos por los que lo hacen, que aunque no cambian nada, si te puede ayudar a comprender porque lo hacen, pero…

¿Cómo «juega» contigo un reclutador?

He usado el termino jugar porque me recuerda a cuando de niños jugábamos a cambiar cromos o folios y sobres perfumados. De ese modo queda claro que para estas personas los candidatos solo son un objeto. La similitud de los cromos, es que se solían ofrecer los que menos te interesaban a cambio de algo que si querías, dentro de los ofrecidos siempre debía haber uno claramente superior para que al compararlo con los demás se le diese un mayor valor del que tenía.

Pues bien, cuando el reclutador juega con los candidatos, no busca cambiar al elegido por otros candidatos sino que busca cambiarlo por distintos motivos según el tipo de seleccionador:

a. Seleccionador de empresa:

No es profesional, no localiza el talento y necesita cubrirse «mostrando» una imagen falsa del mercado a quién decide cual de los finalistas se contrata. La excusa que repiten suele ir enfocada a «esto es lo mejor que hay«, «es difícil encontrar gente buena…«.

Por supuesto también pueden hacerlo pensando en «enchufar» a alguien, cuando para ayudar a que esa persona sea la elegida la presentan con candidatos menos aptos. Si tuviéramos que cuantificar el uso del «juego» que hacen los tipos de seleccionadores este caso sería el menor, apenas un 10% se arriesgaría a eso, tiene su lógica ya que si no sirve el candidato, les tocará volver a hacer selección o se pondrá en duda su profesionalidad con el riesgo de ser despedidos.

b. Seleccionador de empresa de selección:

Les pagan por encontrar talento, pero eso no significa que lo busquen adecuadamente. Suelen tener muchos «cromo – candidatos» por lo que la facilidad de acceso puede hacerles usar esto más de la cuenta. Además esto va unido a que normalmente las empresas que los contratan no tienen ni idea de selección de personal.

Tampoco les preocupa que el candidato no continúe, pues muchos ofrecen un cambio por otro si la empresa no queda contenta. Que más les da, si les sobran cromos y de ese modo no pierden el dinero. Estos podrían usar el juego en un 40% ya que el riesgo es mínimo y tienen tanta rotación de «cromos» que apenas les cuesta reemplazarlos.

c. El seleccionador independiente tipo Headhunter:

Ojo, porque me refiero a aquellos que tienen listas de candidatos propias, no a un freelance que contrates para buscar personal desde cero. Es importante la diferencia ya que el primero gana una cantidad fija por selección más un % del salario y el otro no. Es el peor ya que de los cromos que tenga lo que hará será valorar aquel que más posibilidades tiene de negociar o conseguir un mejor salario aunque otro sea mejor en cuanto a requisitos, etc.

En este caso no pasa como en los anteriores, es decir aquí, el «cromo» elegido para presentar como favorito si debe cumplir los requisitos del cliente y ofrecer una garantía de satisfacción (no ser despedido) ya que sino suelen perder el incentivo, algo que no les interesa. En este caso el «juego» lo hacen con los otros «cromos» acompañantes, llegando a presentar candidatos sin ninguna posibilidad. A estos, les suelen tener que convencer (un candidato sabe si encaja o no en una oferta, sobre todo si le queda grande) y les argumentan que así cogen práctica, que es un favor (que no se suele devolver). Estos hacen un uso del 75% del juego, algo lógico ya que solo piensan en el dinero y los candidatos son billetes andantes para ellos.

Ahora te toca a ti decidir, pero al menos creo que debes saber que se te utiliza como un cromo, sobre todo porque la carga emocional de buscar trabajo es muy grande como para dejar que nuestro corazón se ilusione cuando está siendo utilizado. Con el convencimiento de que no hay posibilidades, puedes decidir si aprovechas la posibilidad de ir a entrevista para practicar o si decides no entrar en juego.

Hay una frase que utiliza mucho mi pareja cuando habla de los clientes a las empresas pues las personas podemos aceptar muchas cosas (cambios en las condiciones, etc.), pero cuando juegan con nuestros sentimientos deliberadamente (con premeditación y alevosía) es cuando se pierde al cliente o candidato para siempre.  La verdad es que me encanta porque no podría tener más razón y aquellos que «juegan» con los sentimientos (ilusión, esperanza, alegría…) deberían tenerla presente:

«¡Tócame lo que quieras, menos el corazón!»